{"id":37303,"date":"2021-06-24T10:57:10","date_gmt":"2021-06-24T16:57:10","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=37303"},"modified":"2023-07-21T17:03:11","modified_gmt":"2023-07-21T22:03:11","slug":"del-borrado-de-la-clase-trabajadora-al-borrado-de-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/del-borrado-de-la-clase-trabajadora-al-borrado-de-las-mujeres\/","title":{"rendered":"Del borrado de la clase trabajadora al borrado de las mujeres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un debate de 10 a\u00f1os y a\u00fan vigente y vibrante para&nbsp;&nbsp;ponernos de acuerdo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tasia Ar\u00e1nguez S\u00e1nchez&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico\/ Tribuna Feminista, Granada, Espa\u00f1a, junio 2021.-A partir de 2011 aparecieron en el contexto pol\u00edtico espa\u00f1ol nuevas categor\u00edas como \u201cpueblo\u201d, \u201clos de abajo\u201d, \u201clos indignados\u201d y \u201cel 99 por ciento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan defendi\u00f3 I\u00f1igo Errej\u00f3n, estas palabras resultaban m\u00e1s poderosas para la movilizaci\u00f3n social que la vieja apelaci\u00f3n a la \u201cclase obrera\u201d. Por aquel entonces surgi\u00f3 una inquietud dentro de la izquierda marxista acerca de la vaguedad ideol\u00f3gica de este proyecto pol\u00edtico incipiente, pero nadie hizo mucho caso a aquellos comentarios \u201ccorta-rollos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los l\u00edderes fundadores de Podemos suscrib\u00edan la teor\u00eda de Laclau y Mouffe, denominada \u201cpopulismo\u201d. Esta teor\u00eda defiende el uso de t\u00e9rminos como \u201cel pueblo\u201d o \u201cla gente\u201d porque permiten aglutinar a multitud de colectivos que se enfrentan al mismo \u201cantagonista\u201d. As\u00ed, el esp\u00edritu del 15M sum\u00f3 a las personas desempleadas, precarias, inmigrantes, desahuciadas, estafadas por las preferentes, pensionistas, cuidadoras y tambi\u00e9n integr\u00f3 (con menor adhesi\u00f3n) otros problemas diferentes al estricto conflicto de clases: feminismo, animalismo, ecologismo, antirracismo, lgtbi, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el discurso originario de Podemos el antagonista com\u00fan fueron las \u201c\u00e9lites\u201d, \u201cla casta\u201d, \u201clos de arriba\u201d y \u201cel r\u00e9gimen del 78\u201d. Seg\u00fan aquel discurso, la \u201cgente com\u00fan\u201d (99%), explotada por las \u00e9lites, estaba integrada tanto por personas de izquierdas como por personas de derechas. No hab\u00eda m\u00e1s ideolog\u00eda que la indignaci\u00f3n frente al expolio, el deseo de redistribuci\u00f3n de la riqueza y el rechazo a los representantes que ten\u00edan \u201cdistinto collar\u201d pero formaban parte de la misma casta. La palabra \u201cizquierdas\u201d se percib\u00eda con suspicacia, mientras que el proyecto populista cuestionaba con m\u00e1s claridad la \u201cestafa financiera\u201d llevada a cabo por el \u201c1%\u201d de la poblaci\u00f3n, una \u00e9lite pol\u00edtico-econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus obras, el propio Laclau anticipa los problemas que suele presentar el populismo y leerlo es como ver una radiograf\u00eda de lo que ha pasado en Espa\u00f1a. El te\u00f3rico explica que cuando hablamos de indignaci\u00f3n por una causa concreta (por ejemplo, los desahucios) es relativamente f\u00e1cil identificar qui\u00e9n ha causado tu problema. Pero cuando reunimos muchos grupos sociales en el mismo \u201cpueblo\u201d, resulta m\u00e1s complicado localizar qui\u00e9n es responsable de tan variadas situaciones. Un batiburrillo tan amplio como el \u201c99%\u201d requiere de un antagonista muy vago al que casi toda la poblaci\u00f3n pueda&nbsp; detestar (igual nos valen \u201cla casta\u201d y \u201cel sistema\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laclau explica que al principio los variados grupos poblacionales se identifican con los l\u00edderes, pero m\u00e1s tarde les parecen \u201cpol\u00edticos\u201d corrientes. Desde ese momento, la ciudadan\u00eda percibe que no hay m\u00e1s programa pol\u00edtico que la voluntad del l\u00edder. El partido se descompone en guerras intestinas, que son consecuencia del propio modelo populista, en el que priman los s\u00edmbolos sobre las ideas y que tiene una tendencia acelerada hacia la jerarquizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se produce esa deriva, ya casi nadie ve su propia vida reflejada al escuchar el t\u00e9rmino \u201cgente\u201d, as\u00ed que ha dejado de existir ese pueblo al que el l\u00edder intenta seguir representando. Seg\u00fan Laclau, el motivo por el que deja de existir ese \u201c99%\u201d es que realmente nunca existi\u00f3, solo fue un \u201crelato\u201d inventado por unos l\u00edderes en un momento hist\u00f3rico en el que todo el mundo ten\u00eda alguna causa para la indignaci\u00f3n. El populismo considera que as\u00ed funciona la pol\u00edtica, pasando de unos relatos a otros. Los grandes l\u00edderes ser\u00edan inevitables, porque ellos (pocas veces \u201cellas\u201d) son los \u201ccuenta-cuentos\u201d que vehiculan los sentimientos de la poblaci\u00f3n hacia un discurso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto el marxismo como el feminismo rechazan esta visi\u00f3n idealista que lo reduce todo a \u201crelatos\u201d. El marxista \u017di\u017eek considera que la indignaci\u00f3n y la revuelta pol\u00edtica no surgen de \u201clos relatos\u201d sino que son consecuencia de una realidad material que azota de forma real a las personas. Seg\u00fan la explicaci\u00f3n de \u017di\u017eek, son las crisis econ\u00f3micas y los conflictos de clase las causas de las revueltas. No son los l\u00edderes los que se \u201cinventan\u201d al opresor, los que dise\u00f1an \u201cun pueblo\u201d, sino que la opresi\u00f3n es real y tiene una estructura subyacente, que es el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a la teor\u00eda de los relatos, \u017di\u017eek recoge la explicaci\u00f3n de Badiou. El autor defiende que los periodos revolucionarios pasan por un momento de levantamiento popular contra una figura de poder a la que cada grupo odia por motivos distintos. En el 15M este fue el momento de las manifestaciones, un periodo en el que \u201clos de abajo\u201d se alzaban frente a la clase pol\u00edtica-financiera que hab\u00eda provocado esa crisis y que la hab\u00eda cargado sobre los hombros de una poblaci\u00f3n que se sent\u00eda hu\u00e9rfana de representaci\u00f3n pol\u00edtica. En la revuelta se impugna la totalidad del poder y aparece el sue\u00f1o colectivo de una sociedad justa y armoniosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El discurso populista genera durante un breve periodo una unidad ficticia que oculta el conflicto de clases subyacente. Por ejemplo, algunos grupos populares como \u201clos aut\u00f3nomos\u201d, que se dar\u00edan por aludidos\/as si se hablase de \u201cla burgues\u00eda\u201d o \u201clos empresarios\u201d experimentan que el t\u00e9rmino \u201cla casta\u201d no est\u00e1 critic\u00e1ndolos a ellos\/as, sino a las aut\u00e9nticas \u201c\u00e9lites\u201d. Del mismo modo, las personas que ganan 4.000 euros al mes y cuyos problemas no tienen mucho que ver con los problemas de la \u201cclase trabajadora\u201d pueden sentirse incluidas en el \u201c99 por ciento\u201d. Incluso grupos sociales cuya problem\u00e1tica principal no tiene nada que ver con la existencia de una \u00e9lite financiera se sienten representados por un discurso que procura a\u00f1adir s\u00edmbolos morados, gui\u00f1os ecologistas y lgbi.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El punto de ruptura surge en la segunda fase de \u201cla revoluci\u00f3n\u201d, pues seg\u00fan Badiou, es entonces cuando aparecen los conflictos reprimidos durante el \u00e9xtasis colectivo. Llega el momento en el que se exige poner sobre la mesa una agenda pol\u00edtica que aclare lo que se entiende por igualdad y por justicia. Hay que ir m\u00e1s all\u00e1 de la ingenuidad de la impugnaci\u00f3n a la totalidad. Aqu\u00ed hay que hablar de clases, hablar de la izquierda y, sobretodo, hablar de remedios concretos a problemas concretos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u017di\u017eek considera que una noci\u00f3n tan amplia como \u201cpueblo\u201d hace que todos los conflictos sociales queden integrados en un totum revolutum igualador, en el que no se identifican los problemas reales que dividen a la sociedad. El fil\u00f3sofo admite que la noci\u00f3n de \u201cclase\u201d deja fuera a muchas personas explotadas. Considera que esta noci\u00f3n deber\u00eda ampliarse, pero no ser sustituida por \u201cpueblo\u201d, porque este tipo de palabras, al querer abarcar a casi la totalidad de la poblaci\u00f3n, acaban pasando por alto la mayor\u00eda de conflictos de clase y se queda solo con el m\u00e1s flagrante. Es obvio que el 99% de la poblaci\u00f3n no forma parte de la \u201cclase trabajadora\u201d, por mucho que ampliemos el concepto. Muchas personas que est\u00e1n trabajando en la obra, una f\u00e1brica, el campo, un bar, un supermercado o una tienda de ropa, saben que la clase obrera existe. Sus contornos pueden ser debatidos, pero las clases existen y diluirlas en \u201cel pueblo\u201d o \u201cla patria\u201d se parece mucho a integrar a sindicatos y patronal en un mismo \u201csindicato vertical\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Uno de los problemas de la izquierda posmoderna es que tiene tendencia a sustituir reivindicaciones materiales urgentes por cambios culturales de escasa relevancia<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, la nueva izquierda ha terminado claudicando ante la realidad. Ahora habla otra vez de derecha y de izquierda, de \u201cclase trabajadora\u201d. Observamos que la hip\u00f3tesis del marxismo ha quedado confirmada. La izquierda no se puede permitir hablar de forma vac\u00eda cuando las condiciones econ\u00f3micas son m\u00e1s asfixiantes que nunca para la clase trabajadora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El marxismo sostiene que las revueltas no son producto de discursos creados por l\u00edderes que los inventan entre infinitos discursos posibles. La realidad no es tan ling\u00fc\u00edstica y fluida como sostiene el populismo posmoderno. Todo este intento de borrado de la clase obrera ha dejado la izquierda muy malparada, perdida en un mar de frivolidad que repugna a las mismas masas a las que se pretend\u00edan cautivar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un intento desesperado por recuperar la unidad masiva de los movimientos \u201ctipo 99%\u201d,&nbsp; a la izquierda posmoderna se le ha ocurrido comerse al potente movimiento feminista, repitiendo la operaci\u00f3n populista que realiz\u00f3 con la clase obrera. El ataque es tan agresivo que parece una moderna caza de brujas. La nueva izquierda ha adoptado los nombres de \u201cfeminismo del 99%\u201d o \u201cfeminismo interseccional\u201d con el objeto de borrar a las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El feminismo del 99% (interseccional)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los problemas de la izquierda posmoderna es que tiene tendencia a sustituir reivindicaciones materiales urgentes por cambios culturales de escasa relevancia. Daniel Bernab\u00e9 llama a esto la \u201ctrampa de la diversidad\u201d. Las reivindicaciones de redistribuci\u00f3n econ\u00f3mica se sustituyen por llamativas \u201cpol\u00edticas de la identidad\u201d (as\u00ed, una superproducci\u00f3n de Hollywood logra parecer progresista si incorpora personajes de diverso sexo, raza y orientaci\u00f3n sexual).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nancy Fraser propuso en los a\u00f1os 90 la distinci\u00f3n entre las pol\u00edticas de redistribuci\u00f3n y las pol\u00edticas de reconocimiento. La finalidad de esta distinci\u00f3n es evitar que los productos capitalistas nos enga\u00f1en cuando se presentan con un atuendo de inclusi\u00f3n. Fraser nos recordaba que, si deseamos una sociedad justa, no podemos prescindir de la redistribuci\u00f3n econ\u00f3mica. La autora se\u00f1alaba que algunas tendencias filos\u00f3ficas de la izquierda, como la \u201cteor\u00eda queer\u201d de Judith Butler, suponen el abandono total de la esfera marxista de las transformaciones econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras d\u00e9cadas de disputas con te\u00f3ricas de la deconstrucci\u00f3n, Nancy Fraser ha terminado siendo la m\u00e1s c\u00e9lebre proponente del \u201cfeminismo del 99%\u201d, una teor\u00eda de inspiraci\u00f3n populista que intenta sinterizar la lucha contra las \u00e9lites financieras con las propuestas \u201cqueer\u201d como la de Butler. Aunque lleve la palabra \u201cfeminismo\u201d en el nombre, esta ideolog\u00eda intenta crear una masa popular \u201cm\u00e1s amplia\u201d (porque el 51% de la poblaci\u00f3n se le queda corto) para enfrentarse al \u201caut\u00e9ntico\u201d antagonista social: el capitalismo financiero. \u00bfY qu\u00e9 pasa con la lucha contra el patriarcado?, \u00bfcu\u00e1ndo vamos a luchar contra la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres? (nos preguntaremos): Pues no parece ser la preocupaci\u00f3n fundamental de este supuesto \u201cfeminismo interseccional\u201d. Aqu\u00ed nos acordamos de nuevo de los sindicatos verticales que integran a la patronal, pues el feminismo, para ser suficientemente amplio e inclusivo, tiene que integrar grupos de hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La finalidad principal del \u201cfeminismo interseccional\u201d es disciplinar a las feministas \u201cantiguas\u201d para que sumen su multitudinario movimiento (y sus votos) a la causa de la nueva izquierda. Ya en 1999 Chantal Mouffe aconsejaba a las feministas que se abriesen a \u201cuna oportunidad mucho m\u00e1s grande\u201d. El prometedor proyecto implicaba no centrarse \u201c<em>solo<\/em>&nbsp;en los intereses de las mujeres como mujeres, sino hablar de todas las formas de subordinaci\u00f3n\u201d que nos da\u00f1an dentro del orden neoliberal. Los movimientos sociales de izquierdas prometen una uni\u00f3n de las mujeres \u201cm\u00e1s abarcadora\u201d que el feminismo. Se nos ofrece insertarnos dentro de una enumeraci\u00f3n con muchas comas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Si la \u201cclase obrera\u201d no es m\u00e1s que un discurso en la mente de un l\u00edder, la \u201cmujer\u201d solo es un sentimiento en el coraz\u00f3n de un hombre<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alessandro Russo clasifica dos tipos de posiciones posmodernas que intentan sustituir la noci\u00f3n de \u201cclase trabajadora\u201d: las primeras tratan de superar la \u201cclase\u201d por arriba (con t\u00e9rminos como \u201cpueblo\u201d o \u201cgente corriente\u201d), mientras que las segundas se centran en una parte de la clase trabajadora, con t\u00e9rminos como \u201cprecariado\u201d. Pues bien, el posmodernismo tambi\u00e9n tiene propuestas para diluirnos a nosotras. La propuesta por arriba puede incluir por ejemplo: la clase trabajadora, &nbsp;las minor\u00edas \u00e9tnicas, las mujeres, el colectivo lgtbi\u2026La propuesta por abajo puede incluir (en la siguiente enumeraci\u00f3n utilizo lenguaje posmoderno): bolleras, bisexuales, queer, trans, no binaries, neurodiverses, diversofuncionales, putxs, gitanas, moras, negras, racializadas, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El populismo de izquierdas nos ofrece un puestecito dentro de una constelaci\u00f3n infinita de posibles relatos sobre opresiones y privilegios. Ese enfoque de la \u201cenumeraci\u00f3n de intersecciones\u201d no cierra de forma definitiva los elementos que forman parte del an\u00e1lisis (que suelen acompa\u00f1arse por un \u201cetc\u00e9tera\u201d final para que cualquiera pueda sumarse) y no hace ning\u00fan esfuerzo por establecer prioridades ni por comprender de forma precisa c\u00f3mo se relacionan entre s\u00ed los distintos elementos enumerados. El resultado es que se genera una igualaci\u00f3n \u201cde brocha gorda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el populismo todas las luchas sociales se integran en el mismo 99% y contra el mismo antagonista, sin que se tengan en cuenta factores como el n\u00famero de personas afectadas, la gravedad de los asuntos implicados, la diferencia entre las causas de cada problema o la urgencia de los mismos (es decir, las problem\u00e1ticas sociales se convierten en un marem\u00e1gnum publicitario). Todos los asuntos se tratan como equivalentes y esto facilita la sustituci\u00f3n de unas agendas por otras m\u00e1s superficiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no nos enga\u00f1emos. En realidad algunas somos m\u00e1s \u201cequivalentes\u201d que otros dentro de la lista. Lejos de depender de configuraciones discursivas contingentes como apunta Laclau, las mujeres vemos una y otra vez que nuestro puesto en \u201cla cadena\u201d es siempre el m\u00e1s prescindible. Dentro del juego interseccional de enumeraciones en las que todos los elementos \u201csuman un punto\u201d, cualquier deseo de un 0,1% de la poblaci\u00f3n, cualquier mindundi con pene que aparezca a \u00faltima hora (se llame Trump, Casado o Chiquilicuatre) se antepondr\u00e1 a nuestro esfuerzo de toda la vida, a nuestra cifra apabullante e incluso a nuestras necesidades m\u00e1s perentorias. Y dentro de la cada vez m\u00e1s larga cadena de colectivos, el huequito que nos queda resulta cada vez m\u00e1s peque\u00f1o y asfixiante. Ya hasta las palabras \u201cmujer\u201d y \u201cmadre\u201d molestan e intentan borrarlas de las leyes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la \u201cclase obrera\u201d no es m\u00e1s que un discurso en la mente de un l\u00edder, la \u201cmujer\u201d solo es un sentimiento en el coraz\u00f3n de un hombre. A la persona que solo es un \u201cno-hombre\u201d, se le conceder\u00e1 la denominaci\u00f3n de \u201cmujer cis-privilegiada\u201d, mientras que la \u201cmujeridad\u201d adquirida por sentimiento punt\u00faa doble o triple en la escala de la opresi\u00f3n interseccional. Para la posmodernidad \u201cqueer\u201d las categor\u00edas solo existen cuando son fruto de la libre determinaci\u00f3n del sujeto y solo son revolucionarias cuando transgreden la aburrida normalidad con elementos discordantes (nada m\u00e1s subversivo que autodeterminarse \u201cno binarie\u201d y combinar una falda y una barba).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto las feministas nos negamos a la asimilaci\u00f3n y aclaramos que cualquier articulaci\u00f3n estrat\u00e9gica que aceptemos establecer con otras luchas deber\u00e1 partir de una adecuada ponderaci\u00f3n de la gravedad y el alcance de los problemas, as\u00ed como del n\u00famero de personas afectadas. Exigimos que cualquier pacto se base en una regla de proporci\u00f3n, pues ya sabemos lo que pasa siempre con los repartos \u201ca ojo de buen cubero\u201d. Aunque tal vez haya una infinidad de \u201copresiones\u201d posibles dentro del incre\u00edble poder de la mente subjetiva, no existen en el mundo real una infinidad de sistemas de explotaci\u00f3n de alcance global con una clase de personas explotada y otra beneficiada por dicha explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ser precisas, existen tres sistemas de este tipo: el capitalismo, el patriarcado y el que conforman los pa\u00edses ricos y los pa\u00edses empobrecidos. Las mujeres somos una clase y, si nos tocan mucho la moral, recordaremos que no tenemos el 50% de la voz pero s\u00ed el 50% de los votos. El feminismo, cuyo objetivo es acabar con el patriarcado (ejercido por los hombres), lleva a cabo una lucha de car\u00e1cter eminentemente material contra la explotaci\u00f3n de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya nos damos cuenta de que las mujeres quedamos preciosas en los decorados titulados con el eslogan \u201cfeminismo(s)\u201d (se a\u00f1ade la \u201cs\u201d para poder prescindir tranquilamente de cualquier intento de coherencia con las bases te\u00f3ricas de tres siglos de historia). Para hacer de decorado cualquier mujer vale, al igual que un \u201cracializado\u201d o un \u201clgtb\u201d (y si metemos una \u201cmujer racializada\u201d, ya queda s\u00faper guay, porque usar dos palabras de la lista de \u201cintersecciones\u201d punt\u00faa doble).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo \u00fanico que \u201cun moderno\u201d tiene que hacer con \u201cel decorado\u201d es tolerar que est\u00e9 ah\u00ed puesto de fondo, \u201cincluide\u201d. El moderno debe hacer el esfuerzo de no quejarse ni poner caras raras- y ha de procurar no hacer chistes, aunque si son bromas sobre follar mujeres se hace la vista gorda- El lema de la modernura es \u201cvive y deja vivir\u201d, que no deja de ser un instrumento para el inmovilismo. Por ejemplo, se dice que el velo isl\u00e1mico es una expresi\u00f3n cultural que hay que respetar (e incluso promocionar, porque da un mensaje de tolerancia si se incluye en una lista electoral) o se defiende que las madres \u201cque quieran\u201d lleven a las criaturas pegadas incluso cuando vayan a trabajar, pues al parecer eso sirve para construir un nuevo mundo basado en la racionalidad ecol\u00f3gica del cuidado. La violencia patriarcal presente en el velo y en la \u201ccrianza con apego\u201d es un tema demasiado \u201cintensito\u201d para los modernos. La prostituci\u00f3n como empoderamiento (\u00a1viva la revuelta puteril!) y la liberalidad de las mujeres que se excitan viendo porno y siendo azotadas, son otras de las propuestas del \u201cfeminismo interseccional\u201d. El rasgo m\u00e1s butleriano de este \u201cfeminismo\u201d consiste en \u201cdeconstruir\u201d las situaciones de explotaci\u00f3n para que parezcan \u201cchachis\u201d al mirarlas desde otro \u00e1ngulo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al feminismo posmoderno, como vemos, le gusta mucho la tolerancia, menos cuando se trata de discursos sobre cosas feas (hablar de \u201cv\u00edctimas\u201d suena muy mal y hablar de penas de prisi\u00f3n para maltratadores suena s\u00faper \u201cpunitivista\u201d). Tampoco le gusta que se hable de cosas que, adem\u00e1s de feas son poco inclusivas, como el hecho de que las mujeres menstr\u00faan y gestan criaturas. Para que no se hable de esto, se meten unas censurillas en las leyes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u201cfeminismo del 99%\u201d no entiende por qu\u00e9 las feministas \u201cviejas\u201d est\u00e1n tan enfadadas. Lo de borrar la palabra \u201cmujer\u201d no es tan grave. Cuando los ultracuerpos hagan su trabajo, las mujeres quedar\u00e1n integradas en un grupo m\u00e1s grande y m\u00e1s fuerte.&nbsp; Las mujeres seguir\u00e1n siendo violadas y explotadas por hombres, pero la recompensa ser\u00e1 que tal vez \u201ctodes\u201d viviremos para ver el fin de las \u00e9lites financieras (claro, claro).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">*Resposable de Estudios Jur\u00eddicos de la Asociaci\u00f3n de Afectadas por la Endometriosis (Adaec) y profesora del Departamento de Filosof\u00eda del Derecho de la Universidad de Granada<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un debate de 10 a\u00f1os y a\u00fan vigente y vibrante para&nbsp;&nbsp;ponernos de acuerdo Tasia Ar\u00e1nguez S\u00e1nchez&nbsp; SemM\u00e9xico\/ Tribuna Feminista, Granada, Espa\u00f1a, junio 2021.-A partir de 2011 aparecieron en el contexto pol\u00edtico espa\u00f1ol nuevas categor\u00edas como \u201cpueblo\u201d, \u201clos de abajo\u201d, \u201clos indignados\u201d y \u201cel 99 por ciento\u201d. 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