{"id":36978,"date":"2021-06-15T09:01:01","date_gmt":"2021-06-15T15:01:01","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=36978"},"modified":"2023-07-21T17:02:20","modified_gmt":"2023-07-21T22:02:20","slug":"los-juegos-del-orden","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/los-juegos-del-orden\/","title":{"rendered":"Los juegos del orden"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Florencio Salazar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico. Chilpancingo, Guerrero. 15 de junio 2021.- &nbsp;La disposici\u00f3n debe ser siempre la misma. Es la tradici\u00f3n que se impone porque identifica, es una cuesti\u00f3n de orden y conocimiento. Colocar cada objeto en su sitio no es para aparentar nobleza, es nobleza. Se equivoca en su apreciaci\u00f3n. Cuando cada cosa est\u00e1 en su sitio se reconoce de inmediato; cuando se altera, confunde. Disponer la colocaci\u00f3n adecuada de la vajilla y la cuberter\u00eda, por ejemplo, necesariamente incluye la armon\u00eda, ingrediente indispensable para degustar delicados platillos. No es pretencioso, como usted dice. El orden de la mesa ha evolucionado alcanzando su esplendor en el siglo XIX. El respeto a la tradici\u00f3n educar\u00e1 a los nuevos ricos, que ignoran todo protocolo s\u00f3lo porque tienen dinero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El burgu\u00e9s llega a las puertas de la mansi\u00f3n adquirida a Eduardo VIII. El mismo que renunci\u00f3 a la Corona inglesa por sus amores con la actriz norteamericana Wallis Simpson y despu\u00e9s trat\u00f3 de obtener el apoyo de Hitler para volver al Trono. Imagine usted para nuestros blasones semejante absurdo. En fin, qu\u00e9 le digo. Al burgu\u00e9s lo atiende el elegante portero con bigotes a la H\u00e9rcules Poirot, quien le pregunta si dispone de reservaci\u00f3n<em>. No, no tengo<\/em>. \u201cQu\u00e9 pena mi se\u00f1or, dijo con fingida condescendencia, pero aun si la tuviese no podr\u00eda ingresar porque el protocolo exige usar corbata de cola de pato\u201d. <em>Pero traigo corbata<\/em>, dijo el burgu\u00e9s. Lo advierto, mi se\u00f1or, pero a este lugar viene lo m\u00e1s refinado de nuestra sociedad. No ser\u00eda sorprendente que en el exclusivo Bar Winston estuviese la Reina Victoria departiendo con sir Walter Raleigh. Por supuesto, despu\u00e9s de admirar el espect\u00e1culo del gran Garrick. En este palacio se disfrutan exquisitas viandas y vinos de las m\u00e1s prestigiadas barricas francesas. Aprecie usted los m\u00e1rmoles de Carrara, los tapetes persas, los candiles de cristal cortado de Bohemia, el piano en las manos de sir Elton John<em>. <\/em>El burgu\u00e9s no se intimid\u00f3 ante el embate del representante m\u00ednimo de la clase m\u00e1xima. Pidi\u00f3 hablar con el gerente. \u201cMi se\u00f1or, apelo a su gentileza para permitir el paso a nuestros invitados. Considere a las damas padeciendo esta neblina de hielo, expres\u00f3 flem\u00e1tico\u201d. <em>No me retirar\u00e9, <\/em>contest\u00f3 al falso detective belga<em>. Adem\u00e1s, las damas est\u00e1n encantadas comparando sus elegantes abrigos. Yo iba a comprar a la m\u00eda una piel de zorro plateado y otra de tigre blanco de las estepas de Siberia, pero me contuvo la muy probable cr\u00edtica de BB<\/em>. <em>Las damas que esperan tienen la fortuna de no estar expuestas a las garras de Jack el Destripador, <\/em>cerrando as\u00ed la respuesta. \u201c\u00a1Qu\u00e9 gente plebeya! mascull\u00f3 el portero\u201d, llamando al servicio con una campanilla de plata: con el mayor respeto, diga a Lord Halifax que necesito de su urgente autoridad. Haciendo gala de buenos modos, Lord Halifax se dirigi\u00f3 al portero: \u201c\u00bfQu\u00e9 ocurre, Mr. Chamberlain? ah, entiendo\u201d, y mirando al burgu\u00e9s dijo lo imposible que era recibirlo sin corbata de cola de pato. <em>\u00bfPodr\u00eda entrar con una corbata de mo\u00f1o, aunque no fuera cola de pato? <\/em>pregunt\u00f3 el advenedizo. \u201cMmmm, podr\u00eda ser. S\u00ed, aceptar\u00edamos su equivalencia\u201d. El burgu\u00e9s se desanuda la corbata, desabrocha el bot\u00f3n del cuello, saca un rollo de libras de alta denominaci\u00f3n coloc\u00e1ndolas en el cuello de la camisa, nuevamente cierra el bot\u00f3n dejando caer la mitad de los billetes a modo de una corbata corta. <em>\u00bfLe parece as\u00ed, Su Excelencia? <\/em>dijo el burgu\u00e9s con obligada cortes\u00eda. La respuesta correspondi\u00f3 a tan apropiada pregunta: \u201cMagn\u00edfico, es usted el prototipo de la elegancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adelante, adelante\u201d. Ya habr\u00e1 usted apreciado que el orden es restaurable aunque no sea en sus mismas proporciones. Pero en toda circunstancia se debe mantener.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSabe usted las humillaciones que he sufrido por cuenta de los comensales que no saben lo que es sentarse a la mesa? No les importa el rigor del protocolo. Los tenedores se toman de afuera hacia adentro en la proximidad del plato. Pero a la llamada clase media aspiracional le da igual usar el tenedor grande para la entrada, el cuchillo menor para cortar finas lonjas o magras carnes. Lo peor, con la cuchara del postre toman la sopa y a m\u00ed, a m\u00ed, para llenarme de az\u00facar y derramar el caf\u00e9. A los cibernautas no les importa mover el arom\u00e1tico haciendo oleajes por encima de la fina porcelana, ahogando al plato y manchando el mantel. No s\u00e9 en qu\u00e9 vaya a terminar esto, pero en la \u00faltima cena bebieron vino de la misma copa, despedazaron el pan mastic\u00e1ndolo ruidosamente. Sabr\u00e1 el cielo qu\u00e9 droga los dej\u00f3 extasiados. La mesa qued\u00f3 hecha un desastre, deshecha la est\u00e9tica, destruido el orden. Estos comensales vistiendo las m\u00e1s caras etiquetas y tenis de lona pintados a mano en Oaxaca, qui\u00e9n sabe a d\u00f3nde nos vayan a llevar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> La disposici\u00f3n debe ser siempre la misma. 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