{"id":33501,"date":"2021-03-22T22:11:13","date_gmt":"2021-03-22T22:11:13","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=33501"},"modified":"2023-07-21T16:54:46","modified_gmt":"2023-07-21T21:54:46","slug":"el-barbizon-el-hotel-de-las-mujeres-que-revolucionaron-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/el-barbizon-el-hotel-de-las-mujeres-que-revolucionaron-nueva-york\/","title":{"rendered":"El Barbizon, el hotel de las mujeres que revolucionaron Nueva York"},"content":{"rendered":"\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>De Grace Kelly a Joan Crawford y Sylvia Plath&#8230; Muchas de las mujeres que se alojaron y vivieron en este hotel del Upper East Side de Manhattan llegaron a cambiar el mundo.<\/strong><\/li><li><strong>&nbsp;Un nuevo libro documenta la historia olvidada del lugar y HBO ya ha comprado los derechos para rodar una serie<\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sharon Walker<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico\/Diario Es, en colaboraci\u00f3n con The Guardian, 22 de marzo, 2021.- La lista de mujeres que se alojaron en el Hotel Barbizon parece un qui\u00e9n es qui\u00e9n de la realeza de Hollywood y de la literatura. Grace Kelly, Joan Crawford, Tippi Hedren, Liza Minnelli, Ali MacGraw, Jaclyn Smith o estrellas literarias como Sylvia Plath y Joan Didion fueron algunas de las famosas que empezaron a frecuentarlo cuando todav\u00eda no eran conocidas. Y por eso no deja de sorprender que hayamos o\u00eddo hablar tan poco del hotel. Mientras que el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/global\/2019\/dec\/22\/bohemian-rhapsody-inside-new-york-chelsea-hotel-last-apartments-residents\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Hotel Chelsea<\/strong><\/a>&nbsp;de Nueva York ha sido documentado en incontables ocasiones como un punto de encuentro de grandes figuras del&nbsp;<em>rock and roll<\/em>, la historia del Barbizon nunca se ha contado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este vac\u00edo de informaci\u00f3n se ha subsanado con la publicaci\u00f3n de un nuevo y fascinante libro&nbsp;<a href=\"https:\/\/guardianbookshop.com\/the-barbizon-9781529393026.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong><em>The Barbizon, The New York Hotel That Set Women Free<\/em><\/strong><\/a>&nbsp;(El Barbizon, el hotel de Nueva York que liber\u00f3 a las mujeres), de la galardonada historiadora Paulina Bren. Y, con un poco de suerte, podemos anticipar una miniserie de \u00e9xito. HBO se ha hecho con los derechos de televisi\u00f3n en un acuerdo millonario, tras una re\u00f1ida guerra de ofertas, y Emilia Clarke, de&nbsp;<em>Juego de Tronos<\/em>, se encargar\u00e1 de la producci\u00f3n. Si tomamos el libro como punto de partida, la serie nos dar\u00e1 grandes momentos. Tiene suficiente glamour para que&nbsp;<em>Mad Men<\/em>&nbsp;parezca aburrida.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00abUn techo seguro, respetable y glamuroso\u00bb<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fascinante libro de Bren cuenta la historia de este hotel-residencia para mujeres, desde la construcci\u00f3n del edificio en 1927, situado en el n\u00famero 140 de la calle 63, en el Upper East de Manhattan, hasta su conversi\u00f3n en edificio de apartamentos valorados en varios millones en 2007. Pero tambi\u00e9n es una brillante cr\u00f3nica social de m\u00faltiples capas sobre la ambici\u00f3n de las mujeres y una ciudad en r\u00e1pida evoluci\u00f3n durante el siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEra emocionante contar con un recipiente a partir del cual se pudieran contar m\u00faltiples historias\u00bb, se\u00f1ala Bren. \u00abLa idea de que existiera un lugar al que acud\u00edan mujeres destacadas, y no tan destacadas, en busca de un techo seguro, respetable y glamuroso es fascinante. Sin lugar a dudas, esta imagen de Nueva York me produce nostalgia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una historia que podr\u00eda haber ca\u00eddo en el olvido si no fuera por la tenacidad de Bren. \u00abDespu\u00e9s de mi \u00faltimo libro, que trataba sobre el comunismo en Europa en los a\u00f1os 70 y 80, pens\u00e9: &#8216;Ser\u00e1 estupendo, habr\u00e1 un mont\u00f3n de fuentes f\u00e1cilmente disponibles y estar\u00e1n en ingl\u00e9s&#8217;. Fui a los archivos de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nyhistory.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Sociedad Hist\u00f3rica de Nueva-York<\/strong><\/a>, donde tienen archivos de hoteles concretos, pero cuando me entregaron la carpeta del Barbizon, apenas hab\u00eda nada en ella. Hasta entonces no me hab\u00eda dado cuenta de que bastantes personas ya hab\u00edan intentado escribir una historia del hotel, pero se hab\u00edan rendido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/deb08c65-72e0-4b6e-963c-3b0376a30ab1_source-aspect-ratio_default_0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"309\" height=\"420\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/deb08c65-72e0-4b6e-963c-3b0376a30ab1_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-33494\"\/><\/a><figcaption><strong><em>Imagen del Hotel Barbizon en 1928.<\/em><\/strong>\u00a0Biblioteca del Congreso de Estados Unidos\/Gottscho, Samuel H.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 nadie se hab\u00eda molestado en conservar la informaci\u00f3n? \u00abMe imagino que la raz\u00f3n es que se trata de una historia sobre mujeres j\u00f3venes, que no se consideraban importantes\u00bb. Solo cuando Bren descubri\u00f3 que la revista mensual femenina estadounidense&nbsp;<em>Mademoiselle<\/em>&nbsp;hab\u00eda utilizado el hotel como residencia para sus j\u00f3venes editoras que visitaban Nueva York, pudo por fin empezar a reconstruir su colorida historia. Estas j\u00f3venes y brillantes graduadas en la universidad, que ahora tienen entre 80 y 90 a\u00f1os y que conservan su agudeza e ingenio, compartieron con Bren an\u00e9cdotas de su paso por este lugar.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El hotel que cuenta la historia de las mujeres desde los a\u00f1os 20<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los a\u00f1os 20 y 30, cuando muchas j\u00f3venes llegaron a Nueva York tras la Primera Guerra Mundial, el Barbizon se anunciaba como un hotel que proteg\u00eda a las j\u00f3venes trabajadoras de los hombres depredadores, los \u00ablobos de Nueva York\u00bb. Tras la Gran Depresi\u00f3n, era un santuario para j\u00f3venes por otro motivo. \u00abSe sospechaba de las mujeres trabajadoras ya que se percib\u00eda que quitaban un puesto de trabajo a un hombre, del &#8216;verdadero sost\u00e9n de la familia'\u00bb, explica Bren. \u00abSi paseabas por Nueva York y parec\u00eda que ibas a trabajar, pod\u00edas percibir bastante hostilidad\u00bb. Sin embargo, algunas mostraron su perseverancia. La respetable Escuela de Secretariado Katharine Gibbs ocup\u00f3 tres plantas del hotel para sus estudiantes, ya que se llen\u00f3 de mujeres j\u00f3venes \u00abdecididas a convertirse en mecan\u00f3grafas para salir del Estados Unidos de las peque\u00f1as ciudades\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la d\u00e9cada que Bren ha explorado con m\u00e1s inter\u00e9s es la de los 50, cuando el hotel se conoc\u00eda como \u00abla casa de mu\u00f1ecas\u00bb por la llegada de cientos de j\u00f3venes aspirantes a modelos y actrices. \u00abEra una \u00e9poca en la que se supon\u00eda que las mujeres deb\u00edan ser profundamente refinadas y correctas, pero hab\u00eda una sexualidad burbujeante\u00bb, dice la historiadora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue precisamente entonces cuando Grace Kelly se aloj\u00f3 en el Barbizon. Lleg\u00f3 en septiembre de 1947, mientras estudiaba en la Academia Estadounidense de Arte Dram\u00e1tico. Durante el d\u00eda, la actriz luc\u00eda conjuntos poco sugerentes y&nbsp;<em>rebequitas,&nbsp;<\/em>pero por la noche la cosa cambiaba. \u00abGrace Kelly, siempre identificada con la dulzura y la castidad, era aficionada a bailar al ritmo de la m\u00fasica hawaiana por los pasillos del Barbizon, y era dada a escandalizar a sus compa\u00f1eras de residencia haciendo&nbsp;<em>topless<\/em>\u00ab, escribe Bren. \u00abAbundaban los rumores sobre su apetito sexual y su promiscuidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/f5829f0e-0019-457c-8128-c0f434d025a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"880\" height=\"495\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/f5829f0e-0019-457c-8128-c0f434d025a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-33495\"\/><\/a><figcaption><strong><em>Una de las habitaciones del Hotel Barbizon, en 1944.<\/em><\/strong>\u00a0Biblioteca del Congreso de Estados Unidos\/Gottscho-Schleisner Collection<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es de extra\u00f1ar que \u00abla casa de mu\u00f1ecas\u00bb fuera un lugar con el que so\u00f1aban muchos hombres. JD Salinger, el escurridizo autor de&nbsp;<em>El guardi\u00e1n entre el centeno<\/em>, sol\u00eda merodear por la cafeter\u00eda del hotel con la intenci\u00f3n de ligar con las residentes. Se hac\u00eda pasar por un jugador de hockey canadiense, mientras que Mae Sibley, la severa subdirectora del hotel, que vigilaba el lugar como una fortaleza, se acostumbr\u00f3 a que los hombres llamaran a la recepci\u00f3n y dijeran que eran m\u00e9dicos que hab\u00edan recibido una llamada para atender a una de las clientas. Muchos de los hombres que intentaban subir a las habitaciones se hac\u00edan pasar por ginec\u00f3logos del Upper East Side.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La estancia de la poetisa Sylvia Plath<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sylvia Plath lleg\u00f3 al Barbizon como una de las editoras invitadas de&nbsp;<em>Mademoiselle<\/em>&nbsp;en el verano de 1953. Qued\u00f3 prendada de su \u00abencantadora habitaci\u00f3n individual\u00bb, con una \u00abalfombra que ocupaba toda la habitaci\u00f3n, paredes de color beige p\u00e1lido, colcha de color verde oscuro con volante estampado de rosas, cortinas a juego, un escritorio, una mesa de trabajo, un armario y un cuenco blanco esmaltado que crec\u00eda como una conveniente seta desde la pared\u00bb, seg\u00fan escribi\u00f3 en una carta que mand\u00f3 a su familia. A Plath le entusiasmaba especialmente \u00abla radio en la pared, el tel\u00e9fono junto a la cama&#8230; \u00a1y las vistas!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, Nueva York no le proporcion\u00f3 el cuento de hadas que esperaba. Plath se enfrent\u00f3 a la pesada doble moral de los a\u00f1os 50. \u00abEstaba rebosante de deseo y ten\u00eda una sensaci\u00f3n real de lo injusto que era que los hombres pudieran actuar seg\u00fan su lujuria, pero ella no\u00bb, dice Bren. Desgraciada por su carga de trabajo en&nbsp;<em>Mademoiselle<\/em>&nbsp;y decepcionada por la falta de hombres disponibles, Plath document\u00f3 \u00abel sue\u00f1o perdido de Nueva York\u00bb en su novela,&nbsp;<em>La campana de cristal<\/em>, que se public\u00f3 una d\u00e9cada despu\u00e9s, justo antes de morir en su \u00faltimo intento de suicidio: \u00abIba de mi hotel al trabajo y a las fiestas y de las fiestas a mi hotel y de vuelta al trabajo como un troleb\u00fas entumecido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su \u00faltima noche en el Barbizon, Plath tir\u00f3 desde la azotea del hotel la ropa que hab\u00eda seleccionado con tanto cuidado para sus pr\u00e1cticas en&nbsp;<em>Mademoiselle<\/em>. \u00abCreo que intentaba desechar su obsesi\u00f3n por lo que consideraba superficial\u00bb, explica Bren. \u00abPero no pod\u00eda evitar seguir la moda, las apariencias, las normas sociales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/2e3bffda-942f-4ccb-a170-22e31a25694b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"880\" height=\"495\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/2e3bffda-942f-4ccb-a170-22e31a25694b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-33491\"\/><\/a><figcaption><strong><em>Vista de Nueva York desde el Hotel Barbizon, 1932.\u00a0<\/em><\/strong>Biblioteca del Congreso de Estados Unidos\/Gottscho, Samuel H.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El vest\u00edbulo, tan entretenido como una obra de Broadway<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Joan Didion se registr\u00f3 en el Barbizon en junio de 1955, dos a\u00f1os despu\u00e9s de Plath, con la cohorte de editoras invitadas de&nbsp;<em>Mademoiselle<\/em>&nbsp;de ese a\u00f1o, acompa\u00f1ada por su amiga Peggy LaViolette (ahora Peggy Powell). \u00abNos dieron habitaciones contiguas que eran tremendamente peque\u00f1as. Era como un colegio mayor de mujeres\u00bb, dice Peggy, que ahora tiene 87 a\u00f1os. El hecho de que fuera un hotel solo para mujeres hab\u00eda tranquilizado a la madre de Peggy. Pero, \u00bfera el Barbizon realmente tan estricto? \u00abDios m\u00edo, s\u00ed, hac\u00edan controles de habitaci\u00f3n todas las noches\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el vest\u00edbulo del hotel se desarrollaba la acci\u00f3n, tan divertida como en cualquier obra de Broadway, con un amplio balc\u00f3n en el entresuelo \u00abdesde el que grupos de mujeres j\u00f3venes se asomaban, para ver a los hombres con los que se hab\u00edan citado o, igual de probable, para ver las citas de las dem\u00e1s\u00bb, escribe Bren. \u00abLos s\u00e1bados por la noche, las afortunadas del Barbizon (las Grace Kelly, por as\u00ed decirlo) bajaban en ascensor hasta el vest\u00edbulo, vestidas de terciopelo y pieles, donde las esperaban con nerviosismo los hombres con los que se hab\u00edan citado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La demanda de las diminutas habitaciones individuales del Barbizon creci\u00f3 a lo largo de las d\u00e9cadas de 1940 y 1950. Eileen Ford, fundadora de Ford Models, utilizaba el hotel como pensi\u00f3n para las chicas que acababa de fichar y que llegaban a Nueva York. Judy Garland insisti\u00f3 en que su hija, Liza Minnelli, se alojara all\u00ed y volvi\u00f3 loco al personal llamando cada tres horas para saber c\u00f3mo estaba su Liza.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La primera hu\u00e9sped afroamericana del hotel<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con su elegante direcci\u00f3n en el Upper East Side, ni que decir tiene que las clientas del hotel eran de clase media y blancas. Pero en 1956 una talentosa bailarina y artista, B\u00e1rbara Chase, fue la primera hu\u00e9sped afroamericana del hotel, otra de las ganadoras del concurso de&nbsp;<em>Mademoiselle<\/em>. \u00abDice que se sinti\u00f3 bienvenida\u00bb, dice Bren. \u00abAunque nadie le mencion\u00f3 la piscina del hotel porque solo era para blancas, y cuando los clientes del sur ven\u00edan a visitar las oficinas de&nbsp;<em>Mademoiselle<\/em>, B\u00e1rbara ten\u00eda que esconderse. Era preferible que algunos clientes no la vieran, eso entendi\u00f3\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1958, antes de ser una actriz famosa, Ali MacGraw tambi\u00e9n estuvo en el Barbizon. Pero incluso para las m\u00e1s brillantes y ambiciosas su carrera estaba en segundo plano. \u00abEn los a\u00f1os 50 pod\u00edas venir al Barbizon y sab\u00edas que te lo pasar\u00edas muy bien, pero tambi\u00e9n que ese tiempo era finito y que el matrimonio y los hijos eran tu objetivo final\u00bb, explica Bren, se\u00f1alando que en los a\u00f1os 50 una de cada tres mujeres estaba casada a los 19 a\u00f1os: \u201cSi eras guapa o ten\u00edas talento pod\u00edas aguantar un poco m\u00e1s, quiz\u00e1s hasta el final de la veintena, pero incluso eso era arriesgado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEileen Ford era famosa por reunir a modelos cuya carrera ya estaba terminando y organizar encuentros con estadounidenses ricos y pretendientes europeos con t\u00edtulo\u00bb, dice Bren. Pero no todas las residentes del Barbizon estaban tan concentradas en casarse. \u00abQuer\u00eda cambios en la forma en que las mujeres hac\u00edan las cosas. Pens\u00e9 que deb\u00eda tenerlo todo y lo tuvo\u00bb, dice Peggy, que lleg\u00f3 a convertirse en la periodista que hab\u00eda so\u00f1ado, y su verano en el Barbizon result\u00f3 ser una incre\u00edble plataforma de lanzamiento.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El inicio del movimiento feminista supuso el fin del hotel<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ir\u00f3nicamente, fue el inicio del movimiento feminista de los a\u00f1os 60 lo que supuso la muerte del Barbizon, al poner en duda la necesidad de encerrar a las mujeres en un hotel solo para ellas. El hotel se mantuvo durante los a\u00f1os 60, tras conseguir el derecho a seguir siendo solo para mujeres, pero los \u00edndices de ocupaci\u00f3n cayeron en picado. Las j\u00f3venes brillantes de los a\u00f1os 70, que so\u00f1aban con el \u00e9xtasis de la discoteca Studio 54, no ten\u00edan tiempo para las mon\u00f3tonas habitaciones individuales del Barbizon y los toques de queda que, a estas alturas, parec\u00edan terriblemente anticuados. El d\u00eda de San Valent\u00edn de 1981 lleg\u00f3 el final de los 54 a\u00f1os de vida del Hotel Barbizon.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/20563d56-977c-41df-8fef-88f5357d4ea8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"880\" height=\"495\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/20563d56-977c-41df-8fef-88f5357d4ea8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-33493\"\/><\/a><figcaption><strong><em>Dos j\u00f3venes se registran en el Hotel Barbizon, en 1981<\/em><\/strong>.\u00a0AP\/Dave Pickoff<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hotel hab\u00eda servido de refugio para mujeres j\u00f3venes y ambiciosas durante d\u00e9cadas, aunque no todos los sue\u00f1os de las hu\u00e9spedes del Barbizon se hicieron realidad. \u00abMuchas de las mujeres que se hospedaron en el Barbizon han protagonizado historias de \u00e9xito, pero para muchas de ellas no fue as\u00ed, existi\u00f3 un lado m\u00e1s oscuro y triste\u00bb, subraya Bren. \u00abMe llam\u00f3 la atenci\u00f3n la historia de Gael Greene, que estuvo all\u00ed en 1955 con Joan Didion, y que volvi\u00f3 en 1957 como intr\u00e9pida reportera del&nbsp;<em>New York Post<\/em>&nbsp;para descubrir las escandalosas vidas de las &#8216;mujeres solteras y tristes'\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para las residentes m\u00e1s j\u00f3venes, \u00ablas mujeres\u00bb, como se llamaba a las residentes mayores que vivieron en el hotel durante a\u00f1os, y que siguieron sent\u00e1ndose en el vest\u00edbulo con sus rulos y zapatillas, encarnaban todo aquello en lo que no quer\u00edan convertirse. Bren no cree que sean historias de fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abUna de los j\u00f3venes que se hosped\u00f3 en el hotel a principios de los a\u00f1os 80 dijo: &#8216;Puede que se hayan quedado en el Barbizon, escondidas en sus peque\u00f1os cub\u00edculos, pero siguen en Nueva York. Eso es un logro&#8217;. Y yo tambi\u00e9n sent\u00ed eso, el mero hecho de que hubieran venido a Nueva York, aunque su experiencia no fuera la que esperaban, el hecho de que hubieran superado todos esos obst\u00e1culos para llegar a esta ciudad\u2026me quito el sombrero\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cinco mujeres del Barbizon original siguen viviendo en el edificio<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de varias reformas del hotel, primero por una marca hotelera holandesa, KLM Tulip, en 1984, y despu\u00e9s por el hotelero Ian Schrager, todav\u00eda se pod\u00edan encontrar a \u00ablas mujeres\u00bb, tras una puerta secreta, en un enclave que permaneci\u00f3 intacto. Legalmente, no pod\u00edan ser desalojadas. El hotel fue remodelado una vez m\u00e1s, como apartamentos de lujo, en 2007. Las \u00faltimas mujeres del Barbizon fueron realojadas de nuevo, en pisos dentro del edificio, en lo que ahora se llama Barbizon\/63, donde Ricky Gervais y el joyero italiano Nicola Bulgari poseen apartamentos de lujo. En estos momentos, todav\u00eda quedan cinco mujeres del Barbizon original.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEs incre\u00edble que se haya reconstruido todo un nuevo proyecto a su alrededor\u00bb, dice Bren. \u00abAhora viven en peque\u00f1os apartamentos muy elegantes pagando el mismo alquiler que cuando entraron\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para muchas de sus contempor\u00e1neas, el sue\u00f1o de los a\u00f1os 50 de casarse y vivir en casitas de las afueras result\u00f3 ser un c\u00e1liz envenenado y muchas recurrieron al Valium para adormecer el aburrimiento. Mientras tanto, esas \u00abmujeres solteras y tristes\u00bb hab\u00edan pasado a hacerse con el que quiz\u00e1 sea uno de los trofeos m\u00e1s preciados de Nueva York: un apartamento en Manhattan con un alquiler bajo y que no puede subir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>The Barbizon: The New York Hotel that Set Women Free<\/em><\/strong><strong>, de Paulina Bren, se acaba de publicar en ingl\u00e9s. Traducido por Emma Reverter<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Grace Kelly a Joan Crawford y Sylvia Plath&#8230; Muchas de las mujeres que se alojaron y vivieron en este hotel del Upper East Side de Manhattan llegaron a cambiar el mundo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":33492,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[692,45,46],"tags":[],"class_list":["post-33501","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-692","category-cultura","category-cultura-cultura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33501\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33492"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}