{"id":32639,"date":"2021-03-04T20:07:49","date_gmt":"2021-03-04T20:07:49","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=32639"},"modified":"2023-07-21T16:51:19","modified_gmt":"2023-07-21T21:51:19","slug":"eramos-cuatro-quedamos-dos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/eramos-cuatro-quedamos-dos\/","title":{"rendered":"\u00c9ramos Cuatro\u2026 \u00a1Quedamos Dos!"},"content":{"rendered":"\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>La primera vacuna, es preventiva. \u00a1Cuid\u00e9monos!<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jorge Herrera Valenzuela<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, 4 de marzo, 2021.- En la vida de los reporteros diaristas, de peri\u00f3dico, de radio o de televisi\u00f3n, adem\u00e1s de gozar con la tarea cotidiana de llevar la noticia hasta la punta de los cerros, se crea un ambiente de relaci\u00f3n familiar y lo m\u00e1s socorridos son los compadrazgos o el establecimiento de una amistad fraternal, los hermanos que \u201cno son de sangre\u201d, que perdura hasta que se exhala el \u00faltimo suspiro, el fin de la respiraci\u00f3n, cuando el Todopoderoso lo determina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Perm\u00edtaseme que mi comentario de esta media semana, lo enfoque hacia el recuerdo que guardo de mi vida en la redacci\u00f3n de La Prensa, el diario donde me form\u00e9 como reportero-redactor y donde particip\u00e9 en infinidad de aventuras profesionales al lado de tres de mis grandes amigos, compa\u00f1eros de los que aprend\u00ed mucho, en la hermosa profesi\u00f3n u oficio como tambi\u00e9n le llaman, para cumplir con la misi\u00f3n en las \u201cfuentes polic\u00edacas\u201d, entonces la mejor escuela pr\u00e1ctica para reportear y darme cuenta de que requer\u00eda un \u201cba\u00f1o\u201d de cultura general.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La semana pasada se fue Mario Alberto Santoscoy, mi primer amigo en la redacci\u00f3n de La Prensa, en la \u00e9poca de oro del diario. Preciso que fue otro reportero y amigo, Mario Luis Gonz\u00e1lez M\u00e1rquez, quien cuando \u00edbamos caminando por la Avenida Ju\u00e1rez, frente a la Alameda Central, me present\u00f3 con el jefe de informaci\u00f3n, Armando Gonz\u00e1lez Tejeda, conocido como \u201cEl Bolchevo\u201d, y Mario le dijo que yo podr\u00eda ser reportero suplente que necesitaban.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed llegu\u00e9 al edificio de Basilio Badillo 40 y en el quinto piso, la redacci\u00f3n, el \u00faltimo viernes, 29 de agosto de 1958 y a las 9 de la ma\u00f1ana, recib\u00ed mi primera orden de trabajo. Por la tarde pregunt\u00e9 qu\u00e9 escritorio y m\u00e1quina pod\u00eda ocupar y fue Mario Alberto quien le se\u00f1al\u00f3 al ayudante el espacio que correspond\u00eda a la gran Magdalena Mondrag\u00f3n, encargada de las \u201cfuentes educativas\u201d y a quien supl\u00ed ese d\u00eda. Ten\u00eda una Woonderwod, de las m\u00e1quinas mec\u00e1nicas de la postguerra. Luego le dieron una Olivetti, nuevecita, que al jubilarse Magda, la compr\u00e9 y la conservo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mario me present\u00f3 con Buend\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como era su costumbre, Manuel Buend\u00eda llegaba alrededor de las cinco de la tarde. Se quitaba el saco y la corbata de mo\u00f1ito. Ya era un respetado reportero, dentro y fuera de La Prensa. Lo conoc\u00ed a\u00f1os atr\u00e1s, cuando yo era reportero del diario Z\u00f3calo, dirigido por su due\u00f1o don Alfredo Kawage Ramia. No fui por aquellos d\u00edas amigo de quien, al paso de los a\u00f1os acept\u00f3 ser padrino de bautizo de mi hija Claudia Leticia; su esposa, Lolita Abalos, la madrina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Manuel cubr\u00eda las&nbsp;&nbsp;informaciones de la Presidencia, de Gobernaci\u00f3n y de Relaciones Exteriores. En Palacio Nacional sus amigos Humberto Romero, Salvador Olmos y el general Radam\u00e9s Gaxiola, secretario de prensa, secretario privado de don Adolfo Ruiz Cortines y jefe de Ayudantes, respectivamente. En Gobernaci\u00f3n, sostuvo amistad con el subsecretario Fernando Rom\u00e1n Lugo y el oficial mayor Gustavo D\u00edaz Ordaz. En Relaciones Exteriores, el titular, don Manuel J. Tello, y Elenita V\u00e1zquez G\u00f3mez, responsable de prensa, le ten\u00edan especial aprecio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue Mario Alberto el que, esa misma tarde, me present\u00f3 con Manuel, quien simplemente despu\u00e9s del saludo de mano, me dijo que hab\u00eda que trabajar duro y derechito. Los tres escritorios estaban pr\u00f3ximos y no pocas veces intercambiamos informaci\u00f3n y opiniones. Naci\u00f3 una bonita amistad. Santoscoy se encargaba de las \u201cfuentes obreras y sindicatos\u201d. Heredaba ese sector que durante largo tiempo atendi\u00f3 Jorge Joseph Piedra, quien dej\u00f3 el periodismo para ser presidente municipal de Acapulco. En la fuente obrera, Joseph fund\u00f3 el FUFO, Frente \u00danico de la Fuente Obrera. Mario comenz\u00f3, en los a\u00f1os sesenta, a hacer una columna de comentarios diversos y tuvo buen recibimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santoscoy en la etapa de Buend\u00eda como director de La Prensa, se \u201cespecializ\u00f3\u201d en cubrir las inundaciones que se registraban en Villahermosa, Tabasco; en Manzanillo, Colima y en el Estado de Guerrero. Lo comento, porque otros dos grandes reporteros anduvieron en esos caminos, mi compadre Fernando Aranz\u00e1bal, de Exc\u00e9lsior y por El Universal, Ariel Ramos Guzm\u00e1n. Ahora se encontrar\u00e1n los tres en las alturas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro cap\u00edtulo interesante en la tarea de redactor, fue cuando Mario Alberto recibi\u00f3 la orden de redactar los mensajes que enviaba, en las giras presidenciales, desde el extranjero, C\u00e9sar Silva Rojas. Eran los viajes que hicieron famoso al presidente Adolfo L\u00f3pez Mateos, al que el humor de los caricaturistas calific\u00f3 como \u201cL\u00f3pez Paseos\u201d. Por esas notas, de detallada informaci\u00f3n, C\u00e9sar recibi\u00f3 un reconocimiento y felicitaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro recuerdo. La noche en que Buend\u00eda termin\u00f3 de redactar su primera columna&nbsp;<strong>Red Privada<\/strong>, antes de entregarla al director volte\u00f3 hacia Mario y yo, diciendo: \u201cBueno muchachitos, ustedes van a ser mis reporteros para la columna\u201d. Por supuesto era una broma m\u00e1s y jam\u00e1s nos dimos a esa tarea, simplemente hac\u00edamos comentarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El encuentro con F\u00e9lix Fuentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ma\u00f1ana del lunes 4 de enero de 1960, primer d\u00eda de Manuel Buend\u00eda como director de La Prensa, F\u00e9lix Fuentes Medina y un servidor comenzamos la apasionante tarea en la \u201cfuente polic\u00edaca\u201d. El que F\u00e9lix haya aceptado pertenecer a la redacci\u00f3n de \u201cel peri\u00f3dico que dice lo que otros callan\u201d, no fue nada sencillo. Mario y yo lo anduvimos \u201cenamorando\u201d para que del diario ABC se fuera con nosotros. Don Federico Barrera Fuentes, inolvidable periodista, y Vicente Fuentes D\u00edaz (periodista, historiador y pol\u00edtico guerrerense, t\u00edo de F\u00e9lix) le aconsejaban que no aceptara la invitaci\u00f3n. Pero, Manuel lo convenci\u00f3 y no se equ\u00edvoc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ese entonces la amistad entre Manuel, Mario y el que comenta, se hab\u00eda estrechado. \u201c\u00c9ramos los consentidos de Buend\u00eda\u201d. No hab\u00eda tal, pero cierto era que un d\u00eda a la semana com\u00edamos los tres. Por las noches, esper\u00e1bamos al cierre de la edici\u00f3n, a petici\u00f3n del jefe, para irnos a cenar. Si gan\u00e1bamos una noticia, era nuestra obligaci\u00f3n. S\u00ed la perd\u00edamos, a las siete de la ma\u00f1ana sonaba el tel\u00e9fono para reclamaci\u00f3n al canto y rega\u00f1ada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el cuarteto se integr\u00f3. La comida semanal no se suspendi\u00f3 nunca. Unas veces en El Grill del Hotel Prado, otras veces en la Zona Rosa, en La Trucha Vagabunda, en La Llave de Oro, con Alfredos. Delm\u00f3nicos y Bellinhousen, eran tambi\u00e9n nuestros lugares preferidos o el lejano restaurant La Tablita, de Paseo de la Reforma, por las Lomas de Chapultepec.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra relaci\u00f3n laboral se extendi\u00f3 a lo familiar. Ya coment\u00e9 que Manuel y Lolita fueron padrinos de nuestra hija Claudia. F\u00e9lix y Alicia lo eran de Georgina. Mario y Pilar encompadraron con Manuel y Lolita. Llegamos a salir a cenar los cuatro matrimonios. En una de esas ocasiones, Manuel \u201cse justific\u00f3\u201d frente a las esposas, diciendo: \u201cEstos vaquetones llegan tarde a su casa, diciendo que yo los tengo trabajando, cuando los busco a las ocho y media de la noche, ya no est\u00e1n\u201d. Obvio, las carcajadas no tardaron en o\u00edrse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, de ese grupo, solo estamos en este mundo y por ello damos gracias a Dios, F\u00e9lix, mi esposa Esther Lilia Navas Ruiz y yo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuimos cuatro reporteros que cumplimos con la noble misi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00c9ramos cuatro fraternales amigos, compa\u00f1eros y compadres.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>jherrerav@live.com.mx<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera vacuna, es preventiva. \u00a1Cuid\u00e9monos! 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