{"id":32383,"date":"2021-02-27T16:41:31","date_gmt":"2021-02-27T16:41:31","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=32383"},"modified":"2023-07-21T16:51:25","modified_gmt":"2023-07-21T21:51:25","slug":"el-agravio-inaudito-de-la-violacion-y-la-inusitada-potencia-de-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/el-agravio-inaudito-de-la-violacion-y-la-inusitada-potencia-de-las-mujeres\/","title":{"rendered":"El agravio inaudito de la violaci\u00f3n y la inusitada potencia de las mujeres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><strong><em>A todas las mujeres que han sido violadas y no fueron escuchadas\u2026 Y tambi\u00e9n a quienes desconocen la infortunia\u2026 y a\u00fan conservan su pr\u00edstina alegr\u00eda<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Rub\u00ed de Mar\u00eda G\u00f3mez Campos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico. 27 de febrero 2021.- Desde hace varios a\u00f1os he tenido el prop\u00f3sito de escribir acerca de mi experiencia personal como v\u00edctima (sobreviviente, se prefiere decir hoy) de una agresi\u00f3n sexual, pero por diversas circunstancias no lo hab\u00eda hecho. Seguramente porque esas circunstancias est\u00e1n acompa\u00f1adas de un dolor que dificulta tener que recordar un hecho que se cree (o se quiere) superado.&nbsp;Probablemente, como he justificado ante m\u00ed misma, porque mis intenciones han sido desviadas por un permanente exceso de trabajo; por el h\u00e1bito profesional de preferir pensar en t\u00e9rminos abstractos el trasfondo de mi propia experiencia; o bien, debido a la personal urgencia de comprender la opresi\u00f3n femenina desde la profunda claridad te\u00f3rico-conceptual de las propias mujeres.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cierto es que esas m\u00faltiples circunstancias no son, posiblemente, m\u00e1s que estratagemas personales que permiten suavizar el dolor experimentado hace cuarenta a\u00f1os. La presencia tortuosa de ese evento, sin embargo, sigue tan viva en m\u00ed como una herida abierta que sangra cada d\u00eda.&nbsp;Despu\u00e9s de comentarlo sin entrar en detalles a unas cuantas personas, nunca lo habl\u00e9 con nadie en muchos a\u00f1os. No recib\u00ed terapia ni intent\u00e9 conjurarlo de otra forma que a trav\u00e9s de mi compromiso feminista. Compromiso que a veces me vuelve intolerante y otras veces nerviosa, temerosa.&nbsp;Nunca volv\u00ed a llorar hasta que un d\u00eda (quince a\u00f1os despu\u00e9s) me sorprend\u00ed a m\u00ed misma present\u00e1ndome ante un grupo de desconocidos como mujer violada. Me escuch\u00e9 desdoblada, diciendo algo que en ese momento no sab\u00eda que a\u00fan me torturaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue 20 a\u00f1os despu\u00e9s del inhumano evento, cuando v\u00ed por primera vez a una mujer violada, que pude llorar mi propia violaci\u00f3n.&nbsp;Despu\u00e9s de entrar a su cuarto y ver su fragilidad de adolecente hecha un bulto peque\u00f1o, con moretones en el cuello y como un cuerpo sin alma, llegu\u00e9 a mi casa y llor\u00e9 durante quince d\u00edas sin poder detenerme. Todav\u00eda tengo impreso su recuerdo en mi mente y la obstrucci\u00f3n de su dolor en mi pecho. Destrozada, vac\u00eda, sin emitir sonido, era capaz de hacer sentir la profunda tragedia por la que a\u00fan segu\u00eda pasando.&nbsp;Todav\u00eda puedo reconocer esa experiencia soterrada cuando conozco a una mujer violada. No s\u00f3lo es su mirada, su andar y su postura&#8230; Las mujeres violadas proyectan un vac\u00edo que te traspasa el alma. No es necesario hablar, ambas sabemos cuando nos miramos lo que nuestra expresi\u00f3n esconde a trav\u00e9s de sonrisas, di\u00e1logos y silencios compartidos&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La existencia de quienes han pasado por una violaci\u00f3n se hace difusa para nosotras mismas. La huella de la angustia, el desconcierto, el miedo, la sensaci\u00f3n de culpa no se acaban, no se disuelven nunca. Rechina en el cerebro el sonido sordo de lo absurdo penetrando en el cuerpo. Hace poco escuch\u00e9 conmovida el testimonio de Nath Campos, violada por el youtuber Rix, averig\u00fc\u00e9 horrorizada el relato de Basilia Casta\u00f1eda, violada por Felix Salgado Macedonio, admir\u00e9 la sabia indignaci\u00f3n de Itzel Schnaas, violentada por Andr\u00e9s Roemer, y reviv\u00ed con ello tramos de mi propia aflicci\u00f3n, que hab\u00eda olvidado.&nbsp;La incre\u00edble similitud de sus historias con mi propia experiencia, la filiaci\u00f3n con ellas, mi majestad ante su fortaleza, me dotan de la fuerza para escribir sobre este tema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me inspiran la valent\u00eda de estas tres j\u00f3venes y su admirable voluntad de cambiar el mundo.&nbsp;Sin embargo, yo sigo prefiriendo guardar muchas aclaraciones que, de ser reveladas, le dar\u00edan cierta inaceptable celebridad al victimario. Una vez decidida, insospechadamente record\u00e9 cuando las escuchaba incidentes similares que, en la candidez de mis diecinueve a\u00f1os, no supe traducir ni compartir con alguien. Despu\u00e9s de haber guardado durante largos a\u00f1os, lustros, d\u00e9cadas, la avergonzada historia, hoy quiero sacudir los trapos sucios de mis emociones y compartir el pasmo de haber sido violada, para honrar el valor, la integridad y la sabidur\u00eda de estas mujeres admirables que con su actitud me ense\u00f1an cosas que a mi edad deber\u00eda ense\u00f1arles yo a ellas. Como Nath Campos, yo tambi\u00e9n \u201cs\u00e9 que no es mi culpa\u201d, sin embargo nunca pude cont\u00e1rselo a mis padres. Tambi\u00e9n \u201cme daba miedo lastimarlos\u201d. Ella finalmente lo hizo, aunque, como yo siento todav\u00eda, afirma: \u201cme sent\u00eda est\u00fapidamente d\u00e9bil [\u2026] hoy entiendo que es parte de un proceso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos de los efectos m\u00e1s nocivos del agravio sexual violento sobre el cuerpo son el asco, la verg\u00fcenza y el sentimiento permanente de vulnerabilidad, una grieta profunda que nunca cicatriza. Como recuerda Nath: \u201cMe daba mucha pena decirle a mi familia, me daba mucha pena decirle a mi hermano, me daba mucha pena decirle a mis pap\u00e1s y me daba mucha pena decirle a mis abuelos, me hac\u00eda sentir muy d\u00e9bil [\u2026] me s\u00e9 cuidar sola, he sido independiente desde hace muchos a\u00f1os [\u2026] me siento una persona fuerte en muchos casos y esto no me hac\u00eda sentir fuerte. Me hac\u00eda sentir muy d\u00e9bil y no quer\u00eda que me vieran as\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al enfrentarse a su propio pasado, varios a\u00f1os despu\u00e9s, venciendo la incomodidad que expresaba su rostro y su timbre de voz, resistiendo la tendencia a explicar cada pormenor (\u201cme desv\u00edo mucho y no me quiero desviar\u201d y \u201cotra vez me estoy adelantando\u201d), la gallarda youtuber tuvo el valor de enfrentarse a los hechos y describir con lujo de detalle, cara a cara, a trav\u00e9s de un video que pone en evidencia la amenaza feroz de la indiferencia aparente que rodea el episodio, el minucioso relato que le permite en parte superar el sufrimiento con la dignidad de sus sue\u00f1os, en espera de ser recuperados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no he podido hacerlo. El entorno social es doblemente cruel con las mujeres agredidas sexualmente, y esto era m\u00e1s dif\u00edcil hace cuarenta a\u00f1os. No obstante, hoy como ayer, el mayor riesgo de hablar de tu experiencia de violaci\u00f3n es que cualquiera puede opinar y poner en duda tus sentimientos, como le ocurri\u00f3 a Nath y a muchas mujeres que han sido cuestionadas en raz\u00f3n de las circunstancias. Como si andar sola, de noche, con cierta vestimenta, haber tomado, no haber sido capaz de prever el comportamiento ajeno, fueran mayor ultraje que el acto de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afortunadamente mi vida continu\u00f3 un tiempo por caminos de encuentros m\u00e1s alegres que me permitieron sentir que lo hab\u00eda superado, aunque hoy que lo repaso me doy cuenta que el da\u00f1o me convirti\u00f3 en mi propia v\u00edctima y en mi propio verdugo. Enemiga de m\u00ed misma ante la atroz reminiscencia, no encuentro las palabras, m\u00e1s all\u00e1 de un sentimiento oscuro, indescriptible, tan destructivo como el hecho mismo, como la sensaci\u00f3n de volver a caer inevitablemente en el abismo\u2026 Nath Campos venci\u00f3 ese sentimiento. Sin embargo, tambi\u00e9n ella rememora con un dolor id\u00e9ntico: \u201clas personas m\u00e1s importantes en mi c\u00edrculo me juzgaron y me vieron como que no fuera algo importante, y me hizo sentir muy est\u00fapida, y me hizo sentir est\u00fapidamente culpable, de haberme puesto en una situaci\u00f3n as\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pertinaz indiferencia de amistades que conocen el caso por las propias palabras de las v\u00edctimas reenv\u00eda a las agraviadas un mensaje de culpabilizaci\u00f3n, de auto-culpabilizaci\u00f3n o de minimizaci\u00f3n, irrelevancia o insignificancia. Como recuerda Nath, \u201cuna persona me dijo, est\u00e1 de la chingada, me platic\u00f3 una experiencia similar que vivi\u00f3 y me dio a entender que as\u00ed era la vida\u201d. Tal vez sea el pasmo de no saber qu\u00e9 decir. Nath recuerda: \u201cuna de mis amigas inclusive hizo un chiste al respecto, como burl\u00e1ndose de la situaci\u00f3n\u201d. Reconoce adem\u00e1s que sus amistades y las personas a quienes les cont\u00f3 el hecho no sab\u00edan como reaccionar: \u201cdefinitivamente no culpo a nadie por no saber c\u00f3mo reaccionar, yo tampoco supe c\u00f3mo reaccionar en ning\u00fan momento, todav\u00eda no s\u00e9 bien c\u00f3mo reaccionar ante muchas cosas que pasan alrededor de esto\u201d, dice con su mirada de perplejidad. En su b\u00fasqueda exahustiva de respuestas el silencio de muchas la llev\u00f3 a confundirse: \u201cme hizo pensar que no era tan importante\u201d. Negando el peso emocional intentaba bloquearlo: \u201cdecid\u00ed enterrarlo\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desconcierto ante el gran absurdo le llev\u00f3 a sostener: \u201cNo s\u00e9 si quiero que me conozcan por esto, no s\u00e9 si quiero hablar de esto p\u00fablicamente [\u2026] mis amigos no me escucharon [\u2026] como que lo recibieron y [\u2026] lo almacenaron. Y, no s\u00e9, una parte de m\u00ed digo [\u2026] ok, si las personas cercanas a m\u00ed lo ven como algo tan tranquilo y tan normal, \u00bfpor qu\u00e9 el mundo lo ver\u00eda distinto? [\u2026] s\u00f3lo, no quiero volver a verlo [al violador] en mi vida\u201d\u2026 Desafortunadamente la convivencia obligada con el agresor es otro rasgo del suceso que comparto con Nath. Yo tambi\u00e9n tuve que soportar la presencia del violador en cada ocasi\u00f3n que pudo y quiso hacer ostentaci\u00f3n de su aparente poder, haciendo gala junto a m\u00ed de todas \u201csus relaciones\u201d pol\u00edticas y personales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuve que hablar del hecho, finalmente, cuando despu\u00e9s de veinti\u00fan a\u00f1os me atrev\u00ed a salir del cub\u00edculo universitario para ocupar un cargo p\u00fablico. Sobrellev\u00e9 su acoso constante durante los seis a\u00f1os que dur\u00f3 mi encomienda. Posteriormente hubo otras agresiones (tocamientos zoeces a mi cuerpo) aprovechando inevitables aglomeraciones. Y, de la misma manera que le ocurri\u00f3 a Nath, a quien se lo cont\u00e9 como medida de protecci\u00f3n a partir de entonces tambi\u00e9n me ignor\u00f3, casi exactamente como lo cuenta ella: \u201cera una persona que estaba en una posici\u00f3n de poder ayudarme, de poder hacer algo, que pens\u00e9 poder acercarme con esto y que pod\u00eda ayudarme\u201d. En mi caso, tambi\u00e9n hubo inclusive quien me ofreci\u00f3 su apoyo y despu\u00e9s no cumpli\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero adem\u00e1s hubo \u2014y debo registrarlo (como tambi\u00e9n lo hace Nath)\u2014 valiosas excepciones solidarias de mujeres y hombres que hubieron de interferir (a veces con su propio cuerpo) la cercan\u00eda que mi agresor buscaba con el pretexto de mis actividades p\u00fablicas. Les recuerdo desde mi coraz\u00f3n, ellas y ellos saben qui\u00e9nes son. Esto es precisamente lo que no hab\u00eda encontrado Basilia Casta\u00f1eda, cuyo agravio continuado hasta la fecha nos demuestra la crudeza del pacto patriarcal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin conocer a nadie y sin dinero Basilia lleg\u00f3 a la terminal de autobuses de Acapulco. Ven\u00eda de un lugar remoto y marginado sin conocer siquiera la capital del estado cuando se encontr\u00f3 con \u201cel monstruo\u201d, como ella llama a su agresor. Seg\u00fan notas period\u00edsticas, en Guerrero F\u00e9lix Salgado era conocido como \u201cel se\u00f1or de los <em>table dance<\/em>\u201d por su protecci\u00f3n a prost\u00edbulos y redes de pederastia que operaban en Acapulco cuando era Presidente Municipal. La violaci\u00f3n a Basilia ocurri\u00f3 hace 22 a\u00f1os, ella recuerda con precisi\u00f3n la fecha. Los terribles estragos subjetivos y la tortura personal del acto bestial y del procedimiento de justicia para quien denuncia son descritos por ella con lucidez y serenidad:&nbsp; \u201cPara mi era, era como que \u00bfqu\u00e9 va a decir la gente? O qu\u00e9 va a decir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la pregunta de por qu\u00e9 no hab\u00eda hablado antes responde: \u201cno es cuando yo quisiera, es cuando yo pueda, o sea, cuando yo pudiera hablar, porque yo no, yo no pod\u00eda hablar de este tema\u201d. Ahora, como entonces, no hay cicatriz, la herida est\u00e1 siempre abierta. \u201cA mi me ha jodido la vida\u201d, expresa Basilia en su desolaci\u00f3n. \u00bfLe sigue doliendo esa violaci\u00f3n? Le pregunta el periodista Ricardo Rocha, y ella responde: \u201cComo si fuera el primer d\u00eda\u2026, como si fuera el primer d\u00eda yo, no lo olvido\u2026 Por eso le digo yo, aunque pasen cien a\u00f1os y mientras pueda hablar, seguir\u00e9 diciendo lo mismo. Porque \u00e9l, \u00e9l\u2026 no s\u00e9 c\u00f3mo pueden hacer este tipo de cosas, y olvidarlo. No se ponen a pensar, que uno est\u00e1\u2026 cada d\u00eda de su vida\u2026 No puedes ser feliz con nada ni con nadie porque, porque est\u00e1s lastimado. Te denigran, te hacen sentir como basura\u2026 Y eso fue lo que me hizo sentir ese se\u00f1or\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Disuadida por el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico del violador \u2014el fuero y el control que le otorgan los cargos p\u00fablicos que permanentemente ha tenido durante a\u00f1os\u2014 y por su propia situaci\u00f3n de indefensi\u00f3n (ten\u00eda 17 a\u00f1os cuando la violenta agresi\u00f3n ocurri\u00f3), despu\u00e9s de dos a\u00f1os Basilia se atrevi\u00f3 a denunciar pero no le hicieron ning\u00fan caso: \u201ccuando yo intent\u00e9 denunciar fue dos a\u00f1os despu\u00e9s y nadie me hizo caso, en T\u00e9cpan de Galeana, yo fui sola. Ser\u00e1 porque me vieron sola, ser\u00e1 porque me vieron humilde. Me dijeron, esta persona es muy, muy importante, muy, muy poderosa\u2026 T\u00fa que vas a hacer ni\u00f1a, vete a tu casa con tu familia y qu\u00e9date tranquila\u201d. Tampoco yo denunci\u00e9. No lo hice porque nunca tuve el valor tan necesario del que muchas jovencitas hacen gala hoy. Sab\u00eda desde entonces, como lo ejemplifica el caso de Basilia, que yo ten\u00eda m\u00e1s que perder: el descr\u00e9dito, el estigma frente a la impunidad del delito menos denunciado y menos castigado de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qui\u00e9n pensar\u00eda que m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s seguir\u00edan las cosas igual. Ahora Basilia ha intentado volver a denunciarlo con una confianza renovada en el nuevo gobierno federal, pero la situaci\u00f3n jur\u00eddica se le plantea a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil, ya que la fiscal\u00eda de Guerrero afirma que el delito ha prescrito. \u201cEsperaba que me hicieran caso\u201d, dice con estoicismo y solidez la mujer de treinta y nueve a\u00f1os que ha intentado desde hace mucho tiempo ser escuchada. Hace veintid\u00f3s a\u00f1os, rememora Basilia: \u201cMe fui, y ya no volv\u00ed a hablar del tema, hasta ahora que lo veo que anda, pues\u2026 como un personaje as\u00ed, que quiere que todo mundo\u2026 y me dicen que va a venir a mi pueblo, y ah\u00ed es donde yo digo NO. Yo no puedo permitir esto. Me doy cuenta de que hay una muchacha que lo acusa de violaci\u00f3n tambi\u00e9n en el 2016, y eso me da m\u00e1s, m\u00e1s valor de hacer lo que estoy haciendo ahora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi propio caso fue hace casi el doble de tiempo, pero si mi violador fuera ahora impulsado para ser gobernador, yo tambi\u00e9n presentar\u00eda una denuncia y har\u00eda todo lo posible para que se supiera lo que mi verdugo hizo, para que no llegara a ocupar ning\u00fan cargo. S\u00e9 que no prosperar\u00eda la denuncia pero no vacilar\u00eda en hablar de todo ello. En el proceso legal actual, Basilia se ha topado nuevamente con influyentismo, simulaci\u00f3n y revictimizaci\u00f3n. \u201cMe tienen muy decepcionada\u201d, dice despu\u00e9s de que la comisi\u00f3n de honor y justicia de MORENA todav\u00eda no resuelve nada en torno a las acusaciones, pero \u00e9l ya fue nombrado candidato al gobierno de Guerrero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace unas semanas escrib\u00ed un art\u00edculo en el que cuestion\u00e9 el v\u00ednculo de Morena con uno de los lastres m\u00e1s pertinaces de nuestra dolida sociedad mexicana: el machismo. En ese escrito se\u00f1al\u00e9 la similitud de la defensa de F\u00e9lix Salgado Macedonio (y la que todav\u00eda mantienen los pri\u00edstas hacia Cuahut\u00e9moc Guti\u00e9rrrez de la Torre) con la que en su momento hicieron de Mario Mar\u00edn.&nbsp;Tal vez en el peor de los casos sea igual que en ese vergonzoso tr\u00e1mite y dentro de quince a\u00f1os encontremos una feliz resoluci\u00f3n. Ojal\u00e1 que no sea tan larga la espera. Estoy convencida de que si seguimos luchando, si no dejamos sola a Basilia, lograremos el milagro de una justicia plena para ella hoy. \u201cEl apoyo lo es todo\u201d, como asegura Nath despu\u00e9s de su tortuoso proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violaci\u00f3n es uno de los actos m\u00e1s monstruosos que muchas mujeres, m\u00e1s de las que quisi\u00e9ramos, conocen. La duda, como siempre, se coloca sobre la v\u00edctima, nunca sobre el victimario. Pero el fuerte repudio, cada vez m\u00e1s intenso y generalizado contra ese acto repugante, acerca irremediablemente a muchas mujeres a trabajar por quienes todav\u00eda son capaces de disfrutar la vida. El cuerpo amoroso de estas otras, su acogedora sonrisa y hasta la dureza (a veces) de su mirar con inocencia son un elixir revitalizante que nos permite recuperar un poco la perdida energ\u00eda de nuestro cuerpo exiguo. Tal vez el feminismo renovado de los nuevos tiempos nos aporte el favor de la justicia para las mujeres, que tanta falta hace hoy. Seguramente las j\u00f3venes de este siglo tendr\u00e1n la decisi\u00f3n que a las de mi generaci\u00f3n no nos alcanz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debido probablemente al notable crecimiento del movimiento feminista \u2014que hace de las mujeres j\u00f3venes hero\u00ednas que cotidianamente enfrentan al enemigo de la violencia patriarcal\u2014 Itzel Schnaas, reconocida bailarina profesional, document\u00f3 p\u00fablicamente a trav\u00e9s de otro vid\u00e9o que fue violentada sexualmente por Andr\u00e9s Roemer, un personaje influyente en la cultura y la pol\u00edtica mexicana. Su l\u00f3brega experiencia y la indignada narraci\u00f3n que hace muestra las sutilezas del patriarcado, desenmascaradas por ella con la frase: \u201cNo hay violencias menores\u201d.&nbsp;Su postura furiosa aunque precisa en la defensa leg\u00edtima de su honor es capaz de exhibir c\u00f3mo el abuso patriarcal est\u00e1 por encima de cualquier poder. Contando con el respaldo de personajes poderosos del \u00e1mbito empresarial, como Televisi\u00f3n Azteca (espec\u00edficamente el \u201cGrupo Salinas\u201d), y a pesar de ser una persona perteneciente a una clase social muy diferente de la de Basilia, Itzel ha sido v\u00edctima del \u00e1nimo displicente y obsceno de un personaje privilegiado del poder econ\u00f3mico y cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El agresor de este caso se dice (como muchos) perseguido por enemigos personales y se atreve a presentarse como un supuesto aliado del feminismo, a pesar de haber intentado en una entrevista de trabajo desahogar sus bajos instintos con una joven que s\u00f3lo esperaba respeto y profesionalismo. Desconociendo la condici\u00f3n humana de las mujeres, como si estas debieran estar permanentemente dispuestas a los requerimientos sexuales de cualquier var\u00f3n, el acosador le pidi\u00f3 que se vieran en su casa para despu\u00e9s, bajo el disfraz de un asunto laboral, hostigarla sexualmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sujetos poderosos como el referido llegan a ostentar cargos importantes de poder a nivel nacional e internacional, para ejercer su nefasto dominio desde all\u00ed. Itzel demuestra en su preciso alegato c\u00f3mo el tab\u00fa del pudor y la normalizaci\u00f3n de la desigualdad juegan un papel importante en la pr\u00e1ctica del abuso sexual. En el silencio o silenciamiento de la v\u00edctima radica la clave de su prevalencia. Posteriomente otras mujeres (m\u00e1s de diez) se han atrevido a dar a conocer experiencias similares con la misma persona que lleg\u00f3 a ser representante mexicano ante la UNESCO, precisamente por una afamada imagen de honorabilidad que hoy se derrumba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La descripci\u00f3n sororal (de hermandad entre las mujeres) de Itzel insiste en compartir el valor que tiene creer en la propia intuici\u00f3n para evitar agravios. Uno de los principales mensajes de su leg\u00edtima y exaltada disertaci\u00f3n es creer que si algo no te gusta o te molesta debes atenderlo: \u201cla intuici\u00f3n es una especie de ti misma que te habla desde el futuro\u201d asegura. Itzel da cuenta, sin embargo, de c\u00f3mo las mujeres nos hemos acostumbrado a soportar una cierta dosis de acoso que nos repugna pero que toleramos, porque parece inevitable: \u201cDesde que lo conoc\u00ed me sent\u00ed inc\u00f3moda. Y aqu\u00ed voy a decir algo terrible, que es que, a pesar de que te incomoda una presencia, has aprendido a sobrellevar esas situaciones, sabes como lidiar con esa situaci\u00f3n, entonces pues simplemente vas ah\u00ed medio por la tangente, es terrible que yo diga esto, pero <em>you really know how to deal <\/em>[de verdad sabes c\u00f3mo manejar\u2026 a] quien constantemente te est\u00e1 incomodando, pero sabes que el trabajo viene por ah\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, en algunos momentos reconoce el error que representa aceptar lo que hoy sabemos muy bien que no deseamos y que, por tanto, tener que soportarlo est\u00e1 muy mal: \u201cCabe decir que a la distancia me miro a m\u00ed misma much\u00edsimo m\u00e1s est\u00fapida de lo que pude mirarlo a \u00e9l aquel entonces\u201d. La decisi\u00f3n de Itzel, como la de Nath y la de Basilia, de denunciar p\u00fablicamente los agravios es encomiable: \u201cNo me van a callar, a menos que me maten\u201d, dice la guerrerense sin arredrarse ante el poder de la ignominia que encarna la figura y la f\u00e9rrea defensa que hacen del violador algunos personajes p\u00fablicos. No importa que el respaldo de un partido que ofrec\u00eda no traicionar nos haya traicionado, el agravio c\u00f3mplice del respaldo de los poderosos es muy peque\u00f1o si se mide con la grandeza de la integridad de Basilia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto Basilia como Nath presentaron su caso ante la fiscal\u00eda, como Itzel lo hizo ante instancias internas del grupo empresarial referido. A pesar de saber que es muy poco probable que se castigue a su violador, Nath se siente orgullosa de s\u00ed misma y recomienda: \u201csi viven algo similar a esto denuncien, me hubiera gustado hacerlo hace muchos a\u00f1os [\u2026] me siento muy contenta de haberlo hecho, me siento distinta [\u2026] siento que nunca me hab\u00eda sentido tan fuerte en mi vida\u201d. Basilia, por el contrario, se siente vulnerada en su derecho m\u00e1s esencial: la justicia de la propiedad de su cuerpo y de su alma, porque como lo sabe perfectamente Itzel y ahora tambien Nah: \u201cel consentimiento lo es todo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tres casos descritos me han ense\u00f1ado mucho, me hablan de fortaleza, claridad, amor propio y orgullo, productos de la lucha y de las transformaciones de un pasado reciente, oscuro, cruento, sucio (que yo no he superado) y de un futuro abierto, luminoso, capaz de derrotar las ignominias y ofrecer a las nuevas existencias una plena justicia, un sino bendecido, limpiado con l\u00e1grimas de rabia y secado con una fuente inagotable de compasi\u00f3n y perd\u00f3n que s\u00f3lo a nosotras mismas nos debemos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La convicci\u00f3n de las mujeres de esta generaci\u00f3n es asombrosa. Por ello expreso mi reconocimiento, mi amor y mi respeto a estos tres ejemplos de grandeza, y un profundo agradecimiento por haberme dado la fuerza para escribir este texto esperando que la justicia que no fue para m\u00ed pueda ser para ellas y para quienes a\u00fan no se atreven a denunciar, como lo articula Nath Campos en una bella expresi\u00f3n de su dignidad recuperada: \u201cCuando fui a la marcha del a\u00f1o pasado, del 8 de marzo, fue cuando decid\u00ed que ten\u00eda que enfrentar esta situaci\u00f3n. Las cosas que gritaban las mujeres en la marcha, las pancartas que ve\u00eda en la marcha, las cosas que ve\u00eda pegadas en la pared me movieron mucho, me dieron mucha fuerza, me dieron mucha, no s\u00e9, como que, me empoderaron mucho, es tal cual la sensaci\u00f3n que puedo describir [\u2026] los letreros que hab\u00eda visto, las cosas que hab\u00eda escuchado, me dieron ganas de hablarlo, de que la gente supiera que hab\u00eda vivido esto, que sab\u00eda de otras personas que hab\u00edan vivido esto con \u00e9l y que tal vez mi historia pod\u00eda causar este efecto que tuvieron esos letreros en m\u00ed, con alguien m\u00e1s\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tumultuosa marcha del 8 de marzo de 2020 sacudi\u00f3 el a\u00f1ejo temor de miles de mujeres y lo volvi\u00f3 temblor de los idiotas que hace cuarenta a\u00f1os sonre\u00edan burlones ante una lucha de muy pocas mujeres que, a sus ojos de machos, era irrelevante. Para m\u00ed represent\u00f3 la reivindicaci\u00f3n inconcebible de muchos d\u00edas de esfuerzo, la cercana promesa de culminaci\u00f3n de m\u00faltiples batallas transcurridas entre manifestaciones, libros y celebraciones felices de una cr\u00edtica cada vez m\u00e1s compartida. El entusiasmo estremeci\u00f3 y uni\u00f3 los corazones de mujeres de todo el mundo a trav\u00e9s de la rabia y la creatividad, algo que apenas pod\u00edamos haber presentido hace m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas, cuando el riesgo de ser feminista se reduc\u00eda a soportar las burlas de unos cretinos. Finalmente, la huella que han dejado en m\u00ed las historias contadas (junto a muchas otras aciagas experiencias vividas) es superior al impacto atroz del acto cruento que finalmente, gracias al nivel de conciencia adquirida, me permiti\u00f3 llegar a ser lo que soy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agradezco al destino la grandiosa oportunidad de haber estado en esa marcha de amor de la mano de mi hija, la valiente mujer que diariamente me ayuda a descongelar mi coraz\u00f3n y soportar con c\u00e1lida esperanza la glacial frialdad del patriarcado\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A todas las mujeres que han sido violadas y no fueron escuchadas\u2026 Y tambi\u00e9n a quienes desconocen la infortunia\u2026 y a\u00fan conservan su pr\u00edstina alegr\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":32384,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[692,110,35],"tags":[],"class_list":["post-32383","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-692","category-la-opinion-columnas","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32383","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32383"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32383\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32384"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32383"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32383"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32383"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}