{"id":11951,"date":"2019-09-19T16:24:20","date_gmt":"2019-09-19T16:24:20","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=11951"},"modified":"2023-07-21T15:10:00","modified_gmt":"2023-07-21T20:10:00","slug":"costureras-de-la-cdmx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/costureras-de-la-cdmx\/","title":{"rendered":"Costureras olvidadas y explotadas"},"content":{"rendered":"\n<ul class=\"wp-block-list\"><li> <strong>Organizadas y apoyadas por muy distintos grupos, enderezaron m\u00e1s de 345 demandas ante la Junta de Conciliaci\u00f3n y Arbitraje, lograron convenios para dos mil trabajadoras en cerca de 100 empresas.<\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\"><strong><em>Texto retomado de Homozaping.com y publicado el 11 de septiembre de 2015.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Sara Lovera\/Fotograf\u00eda  Frida Hartz <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico\/ <strong><em>Homozaping.com<\/em><\/strong> . Ciudad de M\u00e9xico. 19 de septiembre 2019.-A un lado del Hotel Amazonas, en la Calzada de Tlalpan, una de las principales arterias de la capital mexicana, se aprecia un monumento de fierro a\u00fan en pie representando a una costurera, c\u00f3mo inerte testimonio de la lucha emprendida en septiembre de 1985 por las costureras del Distrito Federal, luego de la sorprendente y tr\u00e1gica revelaci\u00f3n de sus lamentables condiciones laborales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Levantadas sobre los escombros \u2013ya que el sismo dej\u00f3 atrapadas m\u00e1s de 600 costureras en decenas de edificios de la avenida San Antonio Abad, de las calles de Uruguay, Belisario Dom\u00ednguez, Per\u00fa y Jos\u00e9 Ma. Izazaga, donde se concentraban peque\u00f1as f\u00e1bricas y talleres de confecci\u00f3n, establecimientos hoy desolados\u2013 unas ochocientas costureras de 40 f\u00e1bricas, de las m\u00e1s de 11 mil afectadas de 400 establecimientos por el terremoto del 19 de Septiembre de 1985, lucharon m\u00e1s de tres a\u00f1os por sus derechos y sus puestos laborales. Protestaron y marcharon por las calles; organizaron m\u00edtines y alzaron un campamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin m\u00e1s recursos que el coraje y la raz\u00f3n, fundaron el 22 de octubre de 1985 el Sindicato Nacional de Trabajadoras de la Costura, Confecci\u00f3n, Vestido, Similares y Conexos 19 de Septiembre, encabezado por Evangelina Corona, Alicia Cerezo, Guadalupe Conde, Leticia Olvera y Alejandra Mart\u00ednez, entre muchas otras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Organizadas y apoyadas por muy distintos grupos, enderezaron m\u00e1s de 345 demandas ante la Junta de Conciliaci\u00f3n y Arbitraje, lograron convenios para dos mil trabajadoras en cerca de 100 empresas, con indemnizaciones de aproximadamente 429 millones de pesos. En 84 empresas de la confecci\u00f3n y del vestido hubo conflictos de car\u00e1cter laboral, resueltos y\/o archivados, con soluciones de una lentitud ofensiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces hab\u00eda exceso de oferta laboral. Las costureras laboraban 11 horas diarias; trabajaban a destajo, no ten\u00edan horarios de comida, les pagaban centavos por cada costura, viv\u00edan humilladas y sin derechos laborales. Cientos de talleres operaban fuera de la ley. Lo mismo sucede tres d\u00e9cadas despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fueron tres intensos a\u00f1os de lucha, ellas en pie. Firmaron condiciones nuevas de trabajo, formaron dos cooperativas; crearon una guarder\u00eda, se unieron a organizaciones sociales\/feministas, pero 30 a\u00f1os despu\u00e9s, el sindicato s\u00f3lo representa a cinco empresas, tres de ellas fuera de la capital, en Irapuato, Guanajuato. Al d\u00eda de hoy, las condiciones de unas 10 mil trabajadores no han variado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este septiembre de 2015, al caminar por San Antonio Abad, Izazaga, 20 de Noviembre, Manuel Doblado, Belisario Dom\u00ednguez, Paraguay, Ecuador y Per\u00fa, puede verse que los antiguos talleres desaparecieron: hoy son centros de venta de ropa importada que .comercializan vestidos de fiesta y pantalones, trajes, sacos y faldas adocenadas provenientes de la maquila internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mayo de 2015, la Secretar\u00eda de Hacienda y Cr\u00e9dito P\u00fablico (SHCP) ofreci\u00f3 a la C\u00e1mara de esa industria un apoyo de 450 millones de pesos, pues s\u00f3lo en 2014 entraron al pa\u00eds 150 millones de prendas de vestir procedentes del extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>S\u00edmbolo encarnado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente al lastimado monumento met\u00e1lico en Tlalpan donde se alz\u00f3 durante varios a\u00f1os el campamento de las costureras en lucha, que funcionaba como refugio y centro de las movilizaciones, se aprecia un tendaj\u00f3n derruido y gris, donde comenzaron las operaciones del sindicato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, aunque no se sabe qui\u00e9n administr\u00f3 y vendi\u00f3 parte de ese terreno, el sindicato sigue en pie, afirma Alejandra Mart\u00ednez, su secretaria general, quien plantea que en estas d\u00e9cadas la industria se ha reducido; hay, como antes, talleres clandestinos, ubicados desde los a\u00f1os sesenta en Ciudad Netzahualc\u00f3yotl; hoy se multiplican en Tlaxcala, y hay una huelga que est\u00e1 por cumplir 38 meses sin que se logre acuerdo alguno: la de la f\u00e1brica Cartagena, s\u00edmbolo encarnado: 21 costureras la sostienen, bajo la lluvia y en contra del desprecio y el olvido de Ernesto Kuri Ser\u00fa, propietario de la f\u00e1brica, quien provoc\u00f3 el paro por negarse a pagar un solo derecho de estas costureras, como si nada hubiera sucedido. Hoy las costureras, miles desempleadas, sobreviven al infortunio que un d\u00eda les dio gran fuerza. En Cartagena esperan pacientes una soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el recuerdo de Alejandra est\u00e1 la f\u00e1brica de vestidos Read, donde el sindicato oper\u00f3 durante 20 a\u00f1os. Ah\u00ed se hac\u00edan los vestidos de fiesta, con canutillo y tul; los trajes de novia, otros m\u00e1s de telas finas. Eran 40 las costureras que vieron cerrar el establecimiento en 2004. El combate contra el sindicato fue feroz, nos dice Alejandra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un cambio de vida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Leticia Olvera, la lucha obrera le cambi\u00f3 la vida. Militante de Mujeres en Acci\u00f3n Sindical tras el sismo de 1985, hoy mira el pasado con enojo. \u201cMuchas f\u00e1bricas cerraron apenas nos organizamos\u201d, recuerda. Tal fue el caso de la de ropa \u00edntima C\u00e1rnival. Hoy Leticia lucha para que sobreviva una organizaci\u00f3n de proyectos productivos, y aprendi\u00f3 que adem\u00e1s de los derechos laborales, las mujeres necesitan igualdad y derechos sexuales y reproductivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alicia Cerezo reconoce que su vida dio un giro de 90 grados. Tambi\u00e9n se hizo feminista, pero advierte que miles de sus compa\u00f1eras quedaron atrapadas en una condici\u00f3n lamentable, y que el fracaso del sindicato est\u00e1 ligado a los intereses patronales y al sindicalismo espurio. Las costureras, tal y como fuimos antes, han desaparecido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Evangelina Corona, quien tras la lucha se hiciera asamble\u00edsta, trabaja en una oficial\u00eda de partes a su avanzada edad; Alicia y Leticia promueven el seguro de desempleo en m\u00f3dulos de la Secretar\u00eda del Trabajo del Distrito Federal; Lupe conde se jubil\u00f3 como maestra de corte y confecci\u00f3n. Miles trabajaron hasta hace poco, y algunas lograron su jubilaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Globalizacion y p\u00e9rdida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la C\u00e1mara Nacional de la Industria Textil y del Vestido, que dirige Samuel Gersheinch Salvocou, la confecci\u00f3n apenas representa el 0.1 por ciento de la industria; la competencia por la apertura internacional tiene colocada a la del vestido en un sistema globalizado que ha eliminado los antiguos talleres y peque\u00f1as f\u00e1bricas que hace tres d\u00e9cadas, s\u00f3lo en la capital, llegaron a tener 70 mil costureras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La informaci\u00f3n de INEGI de las Cuentas Nacionales 2014, se\u00f1ala que en todo el pa\u00eds hay 74 mil 26 trabajadoras formales de la costura, el 1.3 del personal ocupado formalmente en toda la manufactura nacional, y confirma que los salarios anuales de cada trabajadora no llegan m\u00e1s que a doce mil pesos, unos 700 pesos efectivos cada semana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alejandra Mart\u00ednez reafirma que las costureras pagadas en n\u00f3mina no logran m\u00e1s de esos 700 pesos semanales, y en este 2015 en curso, las que trabajan a destajo reciben s\u00f3lo dos pesos al d\u00eda por prenda cosida, y las jornadas se extienden hasta por 10 o 12 horas diarias. \u201cNo hubo cambio ni hay inspectores en los talleres, ni protecci\u00f3n, ni se cumple con el salario m\u00ednimo profesional, ni se conmueve la Secretar\u00eda del Trabajo\u201d, afirma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, las grandes tiendas departamentales contratan a empresas de dudoso origen, las llamadas outsourcing, afirma el abogado Manuel Fuentes, uno de los defensores de las costureras, quien a\u00f1ade que, donde hay peque\u00f1as f\u00e1bricas, existen contratos de protecci\u00f3n, es decir, contratos de trabajo que proponen las centrales obreras, sin organizar a las trabajadoras en sindicatos y que sirven para encubrir a la patronal. El abogado de Cartagena, Eduardo D\u00edaz, confirma que quienes laboran en la costura lo hacen sin derechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el valor de las ventas es hasta de 90 mil millones de pesos, pero principalmente en la industria de confecci\u00f3n en cuero; en la elaboraci\u00f3n de alfombras y en la producci\u00f3n de moda en gran dise\u00f1o. La ropa popular es china o proveniente de talleres outsourcing que contratan El Palacio de Hierro, Liverpool o Sears, empresas que reciben ropa cortada por dise\u00f1adores, con telas importadas y confecci\u00f3n pagada a precios irrisorios, informan Eduardo D\u00edaz, Alejandra Mart\u00ednez y Manuel Fuentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las caracter\u00edsticas que defini\u00f3 a la industria que ya tiene m\u00e1s de un siglo de vida, fueron los talleres familiares. En 1985, la mitad de la producci\u00f3n se hac\u00eda en estos talleres, ubicados en el Estado de M\u00e9xico, hoy en Tlaxcala y en los alrededores de la ciudad de M\u00e9xico y de otras capitales, los patrones se ahorran millones de pesos en impuestos. Para las costureras del Distrito Federal, pese a la reducci\u00f3n de la industria por la competencia internacional, la situaci\u00f3n actual es semejante a la de esa \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una descripci\u00f3n detallada de lo que suced\u00eda en las peque\u00f1as f\u00e1bricas se lee en un estudio realizado por la Secretar\u00eda del Trabajo en octubre de 1985. En el documento sin firma, el an\u00f3nimo autor se\u00f1alaba:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cA medida que los medios de comunicaci\u00f3n se adentraban en el caso de las costureras, sal\u00edan a la luz las terribles condiciones de trabajo con que operaba la industria en general, y la casi total inexistencia de protecci\u00f3n sindical. As\u00ed, se supo que las costureras trabajaban jornadas de m\u00e1s de ocho horas diarias, ya que su salario se les pagaba a destajo, lo que las forzaba a cumplir con cargas de trabajo muy altas; que a menudo hab\u00eda sanciones muy rigurosas por retardos y faltas, y que, dado que exist\u00eda abundancia de mano de obra disponible, las amenazas de despido resultaban frecuentes y los salarios que se pagaban en muchos casos eran menores que el m\u00ednimo. Tambi\u00e9n se supo que muchas veces los empresarios firmaban contratos por una semana con sus trabajadoras para evitar as\u00ed registrarlas en el Seguro Social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPara evitar robos en las empresas, se afirm\u00f3 que en algunos talleres las trabajadoras eran sometidas a rigurosas revisiones y, en algunos casos, los due\u00f1os cerraban con llave los accesos a los talleres mientras las obreras estaban trabajando. Varias versiones de personas presentes durante el sismo sosten\u00edan que por esa raz\u00f3n muchas trabajadoras no hab\u00edan podido salvar sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEstas denuncias provocaron serios reclamos a las organizaciones obreras y a las autoridades del trabajo. El l\u00edder de la CTM, Fidel Vel\u00e1zquez, afirm\u00f3 que la industria textil, principalmente en el rubro de la confecci\u00f3n de ropa, era uno de los ramos m\u00e1s incontrolables desde el punto de vista sindical, pues se manejaba en la clandestinidad desde hac\u00eda varios a\u00f1os en talleres escondidos con una marcada explotaci\u00f3n de la mano de obra, en los que no se pagaba ni el salario m\u00ednimo y se negaban prestaciones sociales. Por su parte, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Textil, afiliado a la CTM, Adolfo Gott Trujillo, indic\u00f3 que la mayor\u00eda de los trabajadores que laboraban en los talleres donde se confeccionaba ropa no estaban afiliados a ning\u00fan sindicato. S\u00f3lo una minor\u00eda estaba organizada en peque\u00f1os sindicatos desconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta realidad hizo nacer al Sindicato, cuya vida hoy se extingue lentamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Organizadas y apoyadas por muy distintos grupos, enderezaron m\u00e1s de 345 demandas ante la Junta de Conciliaci\u00f3n y Arbitraje, lograron convenios para dos mil trabajadoras en cerca de 100 empresas.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":11952,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[690,54],"tags":[],"class_list":["post-11951","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-690","category-mujeres"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11951","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11951"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11951\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11952"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11951"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11951"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11951"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}