{"id":105425,"date":"2026-05-11T14:33:45","date_gmt":"2026-05-11T20:33:45","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=105425"},"modified":"2026-05-11T14:33:46","modified_gmt":"2026-05-11T20:33:46","slug":"la-opinion-la-republica-de-la-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/la-opinion-la-republica-de-la-madre\/","title":{"rendered":"La opini\u00f3n| La Rep\u00fablica de la Madre"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/oem.com.mx\/elsoldemexico\/analisis\/autor\/boris-berenzon-gorn-1007\"><\/a><a href=\"https:\/\/oem.com.mx\/elsoldemexico\/analisis\/autor\/boris-berenzon-gorn-1007\">Boris Berenzon Gorn*<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201c En M\u00e9xico la Madre &nbsp;no s\u00f3lo da la vida: sostiene la memoria, administra la culpa y carga, silenciosamente, el peso emocional de toda una naci\u00f3n.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 11 de mayo, 2026.- Hay&nbsp;<strong>d\u00edas&nbsp;<\/strong>que&nbsp;<strong>revelan&nbsp;<\/strong>m\u00e1s de una&nbsp;<strong>naci\u00f3n<\/strong>&nbsp;que sus&nbsp;<strong>constituciones<\/strong>. El&nbsp;<strong>10 de mayo<\/strong>&nbsp;pertenece a esa categor\u00eda. Ninguna encuesta de opini\u00f3n, ning\u00fan informe econ\u00f3mico, ning\u00fan discurso presidencial&nbsp;<strong>consigue retratar con tanta precisi\u00f3n la estructura emocional de M\u00e9xico<\/strong>&nbsp;como esa jornada donde los restaurantes colapsan, las florer\u00edas duplican precios, las escuelas organizan festivales interminables y millones de adultos regresan, por unas horas, a la edad sentimental de los siete a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pa\u00eds entero parece hablar en diminutivos. \u201cMadrecita\u201d. \u201cMamita\u201d. \u201cjefecita\u201d \u201cjechu\u201d. La rep\u00fablica racional se suspende. Comienza la liturgia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e9xico no s\u00f3lo celebra a la madre: la consagra. La convierte en una figura situada entre la&nbsp;Virgen de Guadalupe&nbsp;y el altar dom\u00e9stico, entre el sacrificio judeocristiano y la administraci\u00f3n cotidiana del afecto. En muy pocas culturas la&nbsp;<strong>maternidad<\/strong>&nbsp;ocupa un&nbsp;<strong>espacio simb\u00f3lico<\/strong>&nbsp;tan absoluto. La madre aparece como&nbsp;<strong>refugio moral<\/strong>, garant\u00eda afectiva, conciencia familiar, origen del idioma emocional y&nbsp;<strong>dep\u00f3sito de la culpa colectiva<\/strong>. La&nbsp;<strong>patria mexicana<\/strong>, en el fondo, tiene&nbsp;<strong>voz materna<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia misma de la fecha resulta reveladora. El&nbsp;<strong>D\u00eda de las Madres&nbsp;<\/strong>mexicano naci\u00f3 oficialmente en&nbsp;<strong>1922<\/strong>&nbsp;impulsado por&nbsp;<strong>Rafael Alducin desde Exc\u00e9lsior<\/strong>, con apoyo de&nbsp;<strong>Jos\u00e9 Vasconcelos&nbsp;<\/strong>y de una \u00e9lite cultural que ve\u00eda en la&nbsp;<strong>maternidad<\/strong>&nbsp;una instituci\u00f3n moral&nbsp;<strong>capaz de estabilizar el pa\u00eds posrevolucionario<\/strong>. El detalle m\u00e1s fascinante reside en el contexto: mientras algunos sectores feministas discut\u00edan educaci\u00f3n sexual, emancipaci\u00f3n femenina y derechos reproductivos, el&nbsp;<strong>Estado y la prensa respondieron<\/strong>&nbsp;exaltando la figura materna como n\u00facleo moral de la naci\u00f3n. La madre apareci\u00f3 entonces como&nbsp;<strong>soluci\u00f3n cultural&nbsp;<\/strong>frente al v\u00e9rtigo moderno. La celebraci\u00f3n fue ternura y estrategia pol\u00edtica al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde aquel momento, el 10 de mayo<strong>&nbsp;dej\u00f3 de ser una simple conmemoraci\u00f3n&nbsp;<\/strong>para convertirse en una maquinaria simb\u00f3lica extraordinaria. La&nbsp;<strong>fecha produce cohesi\u00f3n social, moviliza el consumo<\/strong>, reorganiza emociones, reactiva culpas, normaliza sacrificios y reafirma jerarqu\u00edas afectivas. Ninguna campa\u00f1a institucional ha logrado una eficacia semejante.<strong>&nbsp;El pa\u00eds entero participa<\/strong>. La televisi\u00f3n. La radio. Las escuelas. Las oficinas p\u00fablicas. Las marcas. Los mariachis. Las panader\u00edas. El algoritmo digital. El mercado entendi\u00f3 hace mucho tiempo que la culpa filial representa uno de los motores econ\u00f3micos m\u00e1s rentables de la cultura mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La paradoja resulta exquisita: el \u00fanico d\u00eda dedicado oficialmente al amor incondicional termina convertido en uno de los&nbsp;<strong>espect\u00e1culos comerciales m\u00e1s agresivos&nbsp;<\/strong>del a\u00f1o. Las vitrinas se llenan de promociones emocionales. \u201cPorque ella lo merece\u201d. \u201cConsiente a mam\u00e1\u201d. \u201cDevu\u00e9lvele un poco de lo mucho que te dio\u201d. El&nbsp;<strong>capitalismo encontr\u00f3 en la maternidad una mina simb\u00f3lica&nbsp;<\/strong>inagotable. No vende productos: vende reparaci\u00f3n moral. Cada perfume promete compensar ausencias. Cada ramo intenta disminuir remordimientos acumulados. Cada comida familiar funciona como un peque\u00f1o ritual de absoluci\u00f3n colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La&nbsp;<strong>madre mexicana carga una doble condici\u00f3n extraordinaria<\/strong>: es&nbsp;<strong>adorada simb\u00f3licamente y explotada cotidianamente<\/strong>. Se le llama reina mientras sostiene la arquitectura invisible del hogar. Se le idealiza como fuente infinita de amor mientras se naturaliza el agotamiento. Se le atribuye fortaleza sobrenatural para justificar la falta de apoyos reales. La exaltaci\u00f3n sentimental termina funcionando muchas veces como sustituto de justicia material.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese territorio ambiguo aparece la mirada corrosiva de&nbsp;<strong>Salvador Novo<\/strong>. Cuando escribe Los mexicanos las prefieren gordas, no est\u00e1 hablando \u00fanicamente del cuerpo femenino. Est\u00e1 diseccionando una mentalidad nacional. Novo observa con iron\u00eda c\u00f3mo la cultura mexicana construye un&nbsp;<strong>ideal femenino&nbsp;<\/strong>asociado con abundancia, comida, maternidad, domesticidad y disponibilidad afectiva. La gordura, en su ensayo, funciona como met\u00e1fora cultural: el cuerpo femenino aparece cargado de expectativas sociales, fantas\u00edas masculinas y mandatos familiares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Novo&nbsp;<strong>entendi\u00f3<\/strong>&nbsp;algo fundamental: M\u00e9xico suele amar a las<strong>&nbsp;mujeres&nbsp;<\/strong>cuando representan&nbsp;<strong>protecci\u00f3n emocional<\/strong>. La sensualidad nacional se mezcla con la nostalgia alimentaria. El deseo masculino convive con la necesidad infantil de refugio. El cuerpo femenino aparece entonces convertido en cocina, consuelo y pertenencia. Detr\u00e1s de la broma elegante de Novo se esconde una cr\u00edtica feroz a la estructura emocional del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Octavio Paz<\/strong>&nbsp;percibi\u00f3 otra dimensi\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s profunda. La figura materna ocupa en&nbsp;<em>El laberinto de la soledad<\/em>&nbsp;un lugar&nbsp;<strong>traum\u00e1tico<\/strong>&nbsp;dentro de la imaginaci\u00f3n nacional. La madre aparece asociada con origen, herida, p\u00e9rdida y violencia hist\u00f3rica. La cultura mexicana oscila entre la&nbsp;<strong>veneraci\u00f3n mariana<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>resentimiento oculto<\/strong>. La maternidad se vuelve s\u00edmbolo total. Guadalupe representa la madre protectora. La Malinche encarna la madre traicionada y traidora. La Llorona vaga como maternidad herida eternamente. El imaginario nacional parece incapaz de escapar de esas figuras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Carlos Monsiv\u00e1is&nbsp;<\/strong>llev\u00f3 la observaci\u00f3n hacia el espect\u00e1culo cotidiano. Su mirada comprendi\u00f3 que el melodrama mexicano convirti\u00f3 a la madre en el&nbsp;<strong>personaje central de la cultura popular<\/strong>. El cine de oro, la canci\u00f3n ranchera, la radionovela, la telenovela y los programas de variedades consolidaron un modelo de maternidad basado en sacrificio absoluto, sufrimiento silencioso y amor ilimitado.&nbsp;<strong>Sara Garc\u00eda&nbsp;<\/strong>dej\u00f3 de ser actriz para transformarse en instituci\u00f3n emocional del Estado sentimental mexicano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llamada&nbsp;<strong>\u201cmec\u00e1nica nacional\u201d&nbsp;<\/strong>funciona precisamente all\u00ed: la sociedad produce madres heroicas porque necesita administrar precariedades estructurales. El sacrificio materno compensa simb\u00f3licamente lo que las instituciones no resuelven. La madre absorbe tensiones econ\u00f3micas, emocionales y familiares. Se convierte en psic\u00f3loga sin salario, enfermera permanente, administradora dom\u00e9stica, conciliadora afectiva y reserva espiritual de emergencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Freud habr\u00eda encontrado en M\u00e9xico un laboratorio fascinante. El&nbsp;<strong>complejo de Edipo aqu\u00ed adquiere tonalidades barrocas<\/strong>. La madre ocupa un espacio emocional gigantesco dentro de la identidad masculina. El hijo mexicano muchas veces oscila entre adoraci\u00f3n, dependencia, culpa y dificultad para construir autonom\u00eda emocional plena. La figura materna aparece como juez moral permanente incluso en la adultez. El pa\u00eds entero parece vivir bajo supervisi\u00f3n sentimental materna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las&nbsp;<strong>redes sociales<\/strong>&nbsp;a\u00f1adieron una nueva capa al ritual. El 10 de mayo digital transform\u00f3 el afecto en&nbsp;<strong>exhibici\u00f3n p\u00fablica<\/strong>. Fotograf\u00edas antiguas, videos lacrim\u00f3genos, frases prefabricadas, homenajes instant\u00e1neos y&nbsp;<strong>nostalgia algor\u00edtmica<\/strong>&nbsp;invaden pantallas durante&nbsp;<strong>veinticuatro horas<\/strong>. La emoci\u00f3n se vuelve contenido. El cari\u00f1o entra en la l\u00f3gica de la visibilidad. Ya no basta amar a la madre: ahora resulta necesario publicarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fen\u00f3meno posee algo&nbsp;<strong>profundamente contempor\u00e1neo<\/strong>. Vivimos en una cultura donde la&nbsp;<strong>intimidad<\/strong>&nbsp;se convierte en&nbsp;<strong>espect\u00e1culo emocional&nbsp;<\/strong>permanente. La maternidad, en consecuencia, deja de ser \u00fanicamente experiencia afectiva para convertirse tambi\u00e9n en representaci\u00f3n social. El homenaje importa tanto como su circulaci\u00f3n digital. El algoritmo descubri\u00f3 que la madre genera interacci\u00f3n perfecta: culpa, ternura, nostalgia y consenso moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Existe, sin embargo, una pregunta inc\u00f3moda que atraviesa toda esta celebraci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 ocurre con las mujeres<\/strong> reales detr\u00e1s del s\u00edmbolo? Porque la madre idealizada suele borrar a la mujer concreta. La figura sagrada termina devorando a la persona. La sociedad acepta mejor a la madre sacrificada que a la mujer compleja. Tolera con facilidad el amor incondicional. Mira con sospecha el deseo de autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed reside la iron\u00eda m\u00e1s dolorosa del 10 de mayo mexicano. El pa\u00eds que m\u00e1s glorifica a la madre convive todav\u00eda con violencias estructurales hacia las mujeres, desigualdades laborales, agotamiento dom\u00e9stico y abandono institucional. La adoraci\u00f3n simb\u00f3lica funciona muchas veces como compensaci\u00f3n imaginaria frente a una deuda hist\u00f3rica gigantesca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La madre mexicana sostiene una parte esencial de la estabilidad emocional del pa\u00eds. Contiene frustraciones sociales, amortigua violencias, organiza afectos y preserva v\u00ednculos familiares incluso en medio de precariedades extremas. El problema aparece cuando esa capacidad infinita se vuelve obligaci\u00f3n cultural permanente. Ning\u00fan ser humano deber\u00eda cargar el peso simb\u00f3lico de toda una naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 10 de mayo termina revelando algo m\u00e1s profundo que una tradici\u00f3n familiar. Expone la arquitectura emocional de M\u00e9xico. Muestra una sociedad edificada sobre la culpa afectiva, el sacrificio romantizado y la necesidad desesperada de protecci\u00f3n emocional. El pa\u00eds entero parece buscar todav\u00eda un regazo simb\u00f3lico donde descansar de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez por eso la celebraci\u00f3n conmueve tanto. Cada mariachi desafinado frente a una ventana, cada restaurante saturado, cada ramo comprado de \u00faltimo minuto, cada llamada tard\u00eda y cada fotograf\u00eda amarillenta hablan menos de las madres que de los hijos. De su miedo al abandono. De su nostalgia infantil. De su incapacidad para saldar una deuda imposible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La iron\u00eda m\u00e1s feroz consiste en que esa veneraci\u00f3n colectiva convive con el cansancio silencioso de millones de mujeres reales. La madre mexicana ha sido elevada a categor\u00eda moral mientras carga jornadas interminables de trabajo dom\u00e9stico, administraci\u00f3n afectiva y desgaste f\u00edsico. La cultura la transforma en monumento para no mirar plenamente su agotamiento humano. El s\u00edmbolo termina devorando a la persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 10 de mayo revela entonces una verdad inc\u00f3moda sobre nuestra \u00e9poca: las sociedades modernas aprendieron a comercializar incluso sus emociones m\u00e1s \u00edntimas. El capitalismo emocional convirti\u00f3 la culpa en mercado, la nostalgia en algoritmo y el afecto en espect\u00e1culo compartible. Cada fotograf\u00eda familiar subida a redes, cada campa\u00f1a publicitaria y cada frase prefabricada participan de esa maquinaria donde sentir tambi\u00e9n significa consumir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun as\u00ed, algo resiste. En medio de la saturaci\u00f3n comercial, del ritual repetido y del sentimentalismo autom\u00e1tico, sobrevive una dimensi\u00f3n profundamente humana. La necesidad de volver al origen. De agradecer aquello que nunca termina de pagarse. De reconocer que toda vida comienza dependiendo radicalmente del cuidado de otro ser humano. Quiz\u00e1 all\u00ed reside la potencia cultural m\u00e1s profunda de esta fecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque detr\u00e1s de la iron\u00eda, del an\u00e1lisis cultural y de la cr\u00edtica social permanece una certeza dif\u00edcil de desmontar: ninguna modernidad ha conseguido sustituir completamente la memoria emocional de una madre. Y acaso por eso M\u00e9xico sigue regresando obsesivamente a esa figura. No s\u00f3lo para celebrarla. Tambi\u00e9n para buscar, en medio de su propio desconcierto hist\u00f3rico, una forma de consuelo frente a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e9xico invent\u00f3 una de las ceremonias afectivas m\u00e1s intensas del mundo. Tambi\u00e9n construy\u00f3 una de las culpas m\u00e1s rentables.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>*Publicado originalmente en El Sol de M\u00e9xico<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Boris Berenzon Gorn* \u201c En M\u00e9xico la Madre &nbsp;no s\u00f3lo da la vida: sostiene la memoria, administra la culpa y carga, silenciosamente, el peso emocional de toda una naci\u00f3n.\u201d SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 11 de mayo, 2026.- Hay&nbsp;d\u00edas&nbsp;que&nbsp;revelan&nbsp;m\u00e1s de una&nbsp;naci\u00f3n&nbsp;que sus&nbsp;constituciones. El&nbsp;10 de mayo&nbsp;pertenece a esa categor\u00eda. 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