{"id":103482,"date":"2026-03-09T13:08:57","date_gmt":"2026-03-09T19:08:57","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=103482"},"modified":"2026-03-09T13:10:53","modified_gmt":"2026-03-09T19:10:53","slug":"juego-de-ojos-la-vida-secreta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-la-vida-secreta\/","title":{"rendered":"Juego de ojos| La vida secreta"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 9 de marzo, 2025.- Acomp\u00e1\u00f1eme el lector a un viaje al pasado, a 1927. En una oficina cualquiera de una revista cultural que no paga a tiempo, en la metr\u00f3poli m\u00e1gica que un periodista &#8211; \u00bfqui\u00e9n m\u00e1s? &#8211; bautiz\u00f3 \u201cLa gran manzana\u201d, un hombre miope dibuja perros imposibles en los m\u00e1rgenes de las cuartillas. Mientras en la redacci\u00f3n discuten acaloradamente los contenidos de la siguiente edici\u00f3n, \u00e9l se imagina a los controles de un hidroavi\u00f3n en medio de una feroz tormenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego levanta la vista, sonr\u00ede apenas y sigue corrigiendo los textos desparramados en su escritorio. Se llama James Thurber y, sin propon\u00e9rselo, invent\u00f3 una forma moderna de evasi\u00f3n: la fantas\u00eda como mecanismo de supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida secreta de Thurber no fue la de un h\u00e9roe \u00e9pico sino la de un observador con ojo cl\u00ednico. Naci\u00f3 en 1894 en Columbus, Ohio. Su infancia qued\u00f3 marcada por una flecha de juguete que le da\u00f1\u00f3 la vista. Con los a\u00f1os casi qued\u00f3 ciego, pero no cay\u00f3 en la solemnidad ni en la amargura. El accidente lo convirti\u00f3 en un especialista en mirar hacia adentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pas\u00f3 por la universidad sin graduarse y tuvo empleos menores antes de llegar a&nbsp;<em>The New Yorker<\/em>, su territorio natural. Su humor no era estridente y se mantuvo alejado de la s\u00e1tira pol\u00edtica. Lo suyo fue la comedia dom\u00e9stica, la guerra fr\u00eda entre esposos, la neurosis urbana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1939 public\u00f3 el relato que lo har\u00eda inmortal:&nbsp;<em>La vida secreta de Walter Mitty<\/em>, un personaje gris, opaco, que mientras maneja al supermercado entre la lluvia de consejos e instrucciones de su bien intencionada pero implacable esposa, desprende la imaginaci\u00f3n de su cuerpo para convertirse en comandante naval, cirujano brillante o piloto temerario. Mitty es el grial de millones de lectores que sobreviven gracias a la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuento es breve, casi minimalista, pero su mecanismo es perfecto. Cuando Walter est\u00e1 a punto de culminar la m\u00e1s compleja intervenci\u00f3n a coraz\u00f3n abierto en condiciones brutalmente adversas, la realidad de la voz de su mujer rompe la fantas\u00eda: \u201c\u00bfTe acordaste de comprar las chanclas?\u201d \u2026 y el h\u00e9roe vuelve al asiento trasero de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u00e9xito fue inmediato. Mitty se convirti\u00f3 en adjetivo cultural, aunque no estoy seguro de que en esta era digital sea recordado y menos entre nosotros. Cuando un gringo llamaba a otro \u201cun Walter Mitty\u201d lo acusaba de vivir fuera de la realidad. Hay dos pel\u00edculas inspiradas en el cuento, de 1947 y 2013, pero no capturaron el sentido profundo: Thurber no se burla de la imaginaci\u00f3n, la defiende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">James no fue s\u00f3lo cuentista. Public\u00f3 varias colecciones. Y siempre dibuj\u00f3 perros de l\u00edneas temblorosas y ojos desorbitados, tan reconocibles como su prosa. Su humor ten\u00eda una cualidad que extra\u00f1o: elegancia sin pretensi\u00f3n. Se r\u00ede del matrimonio, del machismo dom\u00e9stico, de la autosuficiencia masculina que se derrumba ante una mujer pr\u00e1ctica. En&nbsp;<em>El asiento del gato&nbsp;<\/em>un empleado insignificante planea el asesinato perfecto contra una compa\u00f1era dominante \u2026 y \u2026 bueno, hay que leerlo. En&nbsp;<em>La noche en que la cama se cay\u00f3<\/em>, un hogar se convierte en campo de batalla por una confusi\u00f3n nocturna. Nada es grandioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo es humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus \u00faltimos a\u00f1os dictaba los textos y dibujaba casi a ciegas. Muri\u00f3 en 1961, convertido en un cl\u00e1sico del humor. Como an\u00e9cdota que no viene al caso, sepa el lector que Ohio es famoso por sus vacas, sus mazorcas y, de vez en cuando, por producir escritores: de all\u00ed salieron Sherwood Anderson, Toni Morrison y el tuerto m\u00e1s imaginativo de Columbus, James Thurber.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya dije que entre nosotros es desconocido, pero me consta que Manuel Buend\u00eda, Jos\u00e9 Emilio Pacheco y Edmundo Valad\u00e9s s\u00ed lo leyeron. En sus conferencias con estudiantes de periodismo Buend\u00eda lo citaba como ejemplo de disciplina interior: mantenerse escribiendo incluso cuando no se escribe, narrar mentalmente lo que ocurre alrededor, ejercitar la imaginaci\u00f3n como un m\u00fasculo fant\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo parecido dec\u00eda Edmundo Valad\u00e9s -maestro de Pacheco- a los j\u00f3venes narradores: el escritor no debe dejar de redactar sobre todo lo que le rodea, las cosas, las personas, los gestos, el ambiente. Son los ladrillos de la imaginaci\u00f3n con los que se construye la literatrura. Thurber lo aplaude desde el m\u00e1s all\u00e1: Walter Mitty era un reportero de la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Igual le ocurri\u00f3 a Roald Dahl antes de ser escritor. En la Segunda Guerra trabajaba en la embajada inglesa en Washington y conoci\u00f3 al novelista C. S. Forester. Le cont\u00f3 una an\u00e9cdota de cuando fue piloto en \u00c1frica y \u00e9ste de inmediato vio la posibilidad de un cuento. Le pidi\u00f3 escribirlo, pero le advirti\u00f3: \u201clos personajes se vuelven reales cuando el narrador introduce peque\u00f1os detalles concretos -un gesto, un objeto, una man\u00eda- que el lector pueda ver. Roald comprendi\u00f3 y as\u00ed arranc\u00f3 su carrera literaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thurber entendi\u00f3 bien ese principio: la imaginaci\u00f3n necesita apoyarse en detalles visibles para volverse cre\u00edble. La imaginaci\u00f3n como acto de resistencia \u00edntima. En el ruido pol\u00edtico y los hero\u00edsmos impostados que generan las clases gobernantes, el escape mental de la imaginaci\u00f3n es un gesto de libertad. No para huir del mundo, sino para soportarlo. No es una fuga, sino una forma de respirar cuando la realidad asfixia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thurber no pretendi\u00f3 ser ni moralista ni analista. Veo su fotograf\u00eda y sus dibujos y lo imagino el cronista de la sala, del despacho sombr\u00edo, del matrimonio que discute por nimiedades mientras el mundo promete grandezas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso vale la pena buscarlo y pedirle permiso para que Walter Mitty nos escolte. No para convertirnos en h\u00e9roes de guerra ni en cirujanos legendarios ni en compa\u00f1eros de Ben Bradley y Katharine Graham en el fragor de la batalla de Watergate, sino para recordar que la imaginaci\u00f3n puede ser una forma de libertad cotidiana. Quiz\u00e1 Thurber s\u00f3lo estaba diciendo lo que Buend\u00eda sab\u00eda: el escritor trabaja incluso cuando parece que s\u00f3lo observa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 9 de marzo, 2025.- Acomp\u00e1\u00f1eme el lector a un viaje al pasado, a 1927. 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