{"id":102559,"date":"2026-02-09T19:05:09","date_gmt":"2026-02-10T01:05:09","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=102559"},"modified":"2026-02-09T19:05:11","modified_gmt":"2026-02-10T01:05:11","slug":"juego-de-ojos-la-buena-conciencia-de-la-gente-decente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-la-buena-conciencia-de-la-gente-decente\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| La buena conciencia de la gente decente"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 9 de febrero, 2026.- Hubo un tiempo en que no tener empleo fijo, caminar demasiado despacio o simplemente parecer desocupado y deambular por las aceras citadinas con algunos bultos a cuestas, era una infracci\u00f3n inaceptable. No hac\u00eda falta robar, conspirar ni atentar contra la Rep\u00fablica. Bastaba con no transmitir laboriosidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por fortuna en los gobiernos de todas las eras se han dado brotes de moralina y funcionarios convencidos de que su ascenso al poder por el voto popular -o por el&nbsp;dedazo\u2013 conlleva la obligaci\u00f3n de rectificar desv\u00edos propios del populacho. Eso llev\u00f3 a establecer un&nbsp;Tribunal de Vagos de la Ciudad de M\u00e9xico&nbsp;en 1828, noble instituci\u00f3n creada para atender una urgencia mayor: preservar la paz interior de la gente decente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No estoy inventando una leyenda urbana ni incurro en uno de mis arrebatos fabulatorios. En nuestra gran ciudad hubo un tribunal con todas las de la ley, instalado sin acordeones, dedicado a administrar la moral p\u00fablica. No juzgaba delitos, sino biograf\u00edas. No castigaba acciones, sino estilos de vida. Es posible que un&nbsp;<em>burococo&nbsp;<\/em>de aquellos ayeres haya sobrevivido e inficionado a los pr\u00f3ceres que casi 150 a\u00f1os despu\u00e9s quisieron resolver los problemas nacionales asestando a los inermes ciudadanos una&nbsp;<em>Cartilla Moral&nbsp;<\/em>trasnochada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi rigor historiogr\u00e1fico es avalado por quien fuera ni m\u00e1s ni menos que presidente de nuestra m\u00e1s alta instancia judicial, Luis Mar\u00eda Aguilar: \u201cEl Tribunal de Vagos fungi\u00f3 durante siglos como un instrumento de control social y, sobre todo, como un delimitador entre esos \u2018dos tipos de sociedad\u2019 que se ven obligados a convivir en la gran urbe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no s\u00f3lo eso. Ese notable jurisconsulto desvel\u00f3 el meollo del asunto: \u201cLlama poderosamente la atenci\u00f3n c\u00f3mo se percib\u00eda un fen\u00f3meno social como la pobreza y la mencidad vistas como causas y no como consecuencia de las relaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero volvamos al relato. Es agosto de 1828. El calor agobia a la ciudad y agrava los problemas de insalubridad. A diferencia de otras grandes capitales, la nuestra es cicatera en servicios p\u00fablicos y liberal en basura y desorden. Y encima de ello, la gente decente tiene que soportar el ir y venir de individuos (e&nbsp;<em>individuas<\/em>) de conducta sospechosa. Quiero decir que no era lo que hac\u00edan, sino&nbsp;<em>c\u00f3mo ocupaban el tiempo&nbsp;<\/em>tales sujetos (y&nbsp;<em>sujetas<\/em>). Tiempo \u2026 esa sustancia anormal cuando no produce beneficios visibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto ocurr\u00eda en una ciudad viva, ruidosa, sembrada de pulquer\u00edas, fondas, mercados, billares, bailes de barrio y personas que insist\u00edan en circular sin pedir permiso. Un esc\u00e1ndalo. Las escaleras de los edificios p\u00fablicos resultaban nauseabundas cuando se llenaban de \u201cgentes sucias y cubiertas de harapos\u201d. La pobreza, adem\u00e1s de peligrosa, era visualmente ofensiva. Y eso s\u00ed no pod\u00eda permitirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, el vago decimon\u00f3nico era vers\u00e1til. Pod\u00eda ser un artesano sin taller fijo, un criado \u201cmalcriado\u201d, un jornalero entre trabajos, un bebedor consuetudinario -o \u201ccon su itinerario, como dec\u00eda mi abuela- un chaval con exceso de calle, un migrante reci\u00e9n llegado o -en un giro edificante y favorecido- alguien denunciado por su propia familia para que aprendiera a ser \u00fatil. La vagancia no describ\u00eda una conducta: nombraba una molestia social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfLa soluci\u00f3n? \u00a1El Tribunal de Vagos! Fue una escuela c\u00edvica involuntaria. No siempre condenaba -de hecho, absolv\u00eda a la mayor\u00eda-, pero casi nunca dejaba a nadie como lleg\u00f3. Antes estaban la detenci\u00f3n preventiva, el expediente, la comparecencia, la espera, la celda compartida, las costas judiciales. La ense\u00f1anza era clara y duradera: \u201cPuede que no seas culpable \u2026 \u00a1pero no sigas viviendo as\u00ed!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero resulta que tal instituci\u00f3n era anticonstitucional. Lo sab\u00edan los abogados, lo sab\u00edan los s\u00edndicos municipales y lo sospechaban incluso quienes firmaban las resoluciones. Pero frente a la objeci\u00f3n legal se impuso el argumento universal y reciclable en cualquier siglo: el orden p\u00fablico, la seguridad, la reforma de costumbres. Nada tranquiliza tanto como creer que se gobierna con la moral. \u00bfTiene esto un timbre contempor\u00e1neo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, el tribunal no persegu\u00eda al ocio como tal. Nadie parec\u00eda muy dispuesto en abolir la holganza mediante chambas bien o mal pagadas. El problema no era no trabajar, sino no hacerlo como se espera, la indisciplina visible de los pobres. No la pobreza, sino su exhibici\u00f3n. El Tribunal de Vagos no llenaba c\u00e1rceles, ordenaba miradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leer hoy&nbsp;<em>El Tribunal de Vagos de la Ciudad de M\u00e9xico<\/em>&nbsp;provoca una risa inc\u00f3moda. Cambian las leyes, cambian los nombres, cambian los edificios, pero la pulsi\u00f3n permanece intacta: clasificar vidas, corregir comportamientos, moralizar desde el escritorio. La buena conciencia de la gente decente no ha desaparecido. Solo se ha vuelto m\u00e1s pulcra, m\u00e1s t\u00e9cnica, m\u00e1s estad\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no se habla de vagos, desde luego. Se habla de riesgos, de perfiles, de ordenamiento del espacio, de conductas inapropiadas, de tentaciones pol\u00edticas perversas, de intentos de redimir un pasado abominable. Pero el m\u00e9todo no ha cambiado: vigilar primero, corregir despu\u00e9s y, si es necesario, explicar todo como una medida civilizatoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, siempre hay alguien convencido de que lo hace por el bien com\u00fan. Y siempre hay otro aprendiendo, a golpes suaves o duros, c\u00f3mo no estorbar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El Tribunal de Vagos de la Ciudad de M\u00e9xico, 1826-1867 o la buena conciencia de la gente decente<\/em>, fue la tesis doctoral de Lucio Ernesto Maldonado y lo edit\u00f3 la Suprema Corte de Justicia en el 2011. Es un texto que conviene releer en estos tiempos en que los tribunales y los jueces nos tienen con el ojo cuadrado y un sabor c\u00edvico ligeramente repugnante.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ojos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"420\" height=\"442\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ojos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-102560\" srcset=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ojos.jpg 420w, https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ojos-285x300.jpg 285w, https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ojos-150x158.jpg 150w, https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ojos-300x316.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Screenshot<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 9 de febrero, 2026.- Hubo un tiempo en que no tener empleo fijo, caminar demasiado despacio o simplemente parecer desocupado y deambular por las aceras citadinas con algunos bultos a cuestas, era una infracci\u00f3n inaceptable. 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