{"id":102236,"date":"2026-01-26T19:45:27","date_gmt":"2026-01-27T01:45:27","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=102236"},"modified":"2026-01-26T19:45:28","modified_gmt":"2026-01-27T01:45:28","slug":"juego-de-ojos-conquistadores-y-conquistados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-conquistadores-y-conquistados\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| Conquistadores y conquistados"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 26 de enero, 2026.- Hugh Thomas fue un historiador brit\u00e1nico de la vieja escuela, formado en Oxford, Cambridge y La Sorbona, ajeno al activismo acad\u00e9mico y convencido de que la historia se sostiene en archivos, paciencia y prosa clara. Naci\u00f3 en Windsor en 1931 y muri\u00f3 en Londres en el 2017.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue un especialista de gabinete ni un propagandista ideol\u00f3gico. Se interes\u00f3 por los grandes procesos de poder -imperios, revoluciones, guerras civiles- y los abord\u00f3 siempre desde una perspectiva narrativa, con atenci\u00f3n al detalle humano y pol\u00edtico. Su obra m\u00e1s conocida,&nbsp;La guerra civil espa\u00f1ola, lo coloc\u00f3 como una referencia internacional y marc\u00f3 un m\u00e9todo que repetir\u00eda en&nbsp;La conquista de M\u00e9xico: reconstrucci\u00f3n minuciosa, desconfianza del dogma y voluntad de contar la historia completa, incluso cuando esa totalidad resulta inc\u00f3moda para todos los bandos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thomas escribi\u00f3&nbsp;La conquista de M\u00e9xico&nbsp;con una ambici\u00f3n que hoy resulta rara: contar un episodio fundacional sin reducirlo a consigna, sin convertirlo en estampita patri\u00f3tica ni en alegato judicial. Su libro no busca absolver ni condenar; busca entender. Y eso, trat\u00e1ndose de la Conquista, es una toma de posici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le\u00eddo hoy, el libro impresiona menos por su erudici\u00f3n -que es vasta y disciplinada- que por su m\u00e9todo. Thomas no narra desde el centro moral del presente. Se instala en el siglo XVI y desde ah\u00ed observa a Cort\u00e9s, a Moctezuma, a los capitanes, a los tlaxcaltecas, a los frailes, a los soldados an\u00f3nimos y a los pueblos sometidos. No los justifica. Tampoco los simplifica. Los sigue. Los escucha. Los deja hablar con las palabras que dejaron en cartas, cr\u00f3nicas, procesos judiciales y memoriales. Esa decisi\u00f3n le da al libro un tono que incomoda tanto a los devotos del mito hispanista como a los administradores de la culpa hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese mismo registro de incomodidad, Thomas aborda el tema de los sacrificios humanos sin animadversi\u00f3n ni evasivas. No los niega, no los minimiza y tampoco los convierte en explicaci\u00f3n total de la Conquista. Los describe como una pr\u00e1ctica central del orden religioso y pol\u00edtico mexica, inseparable de su concepci\u00f3n del mundo, del poder y de la guerra. Entiende que el sacrificio no era un acto de crueldad arbitraria, sino una&nbsp;obligaci\u00f3n c\u00f3smica, una forma de sostener el equilibrio del universo. Al mismo tiempo, no pierde de vista su impacto pol\u00edtico: el terror ritualizado como mecanismo de dominaci\u00f3n sobre pueblos sometidos y como uno de los factores que facilitaron alianzas contra Tenochtitlan. Thomas no usa los sacrificios como coartada moral para la invasi\u00f3n, pero tampoco los barre bajo la alfombra del relativismo. Los coloca donde pertenecen: en el centro de una civilizaci\u00f3n compleja, brillante y tambi\u00e9n brutal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Cort\u00e9s que emerge no es el demonio plano ni el h\u00e9roe de bronce. Es un pol\u00edtico precoz, un lector atento del poder, un jugador que entiende antes que otros el valor de la informaci\u00f3n, de la alianza y del espect\u00e1culo. Thomas lo muestra como un hombre capaz de audacia extrema y de c\u00e1lculo fr\u00edo, de crueldad funcional y de gestos teatrales pensados para producir obediencia. No lo absuelve. Pero lo explica. Y al hacerlo devuelve a la Conquista su dimensi\u00f3n pol\u00edtica, que suele perderse cuando se la reduce a choque de civilizaciones o a tragedia inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los mayores aciertos del libro es la manera en que desmonta la idea de una Conquista exclusivamente espa\u00f1ola. Sin idealizar a los aliados ind\u00edgenas, Thomas deja claro que sin ellos el avance habr\u00eda sido imposible. Tlaxcala no aparece como traici\u00f3n abstracta sino como decisi\u00f3n hist\u00f3rica tomada bajo presi\u00f3n, con memoria de agravios y con c\u00e1lculo de supervivencia. Esa lectura incomoda porque desplaza la comodidad de los relatos binarios. Aqu\u00ed no hay dos bandos puros. Hay intereses cruzados, violencias acumuladas, equilibrios rotos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Moctezuma, por su parte, aparece como una figura tr\u00e1gica sin caricatura. Ni m\u00edstico paralizado ni tirano inepto. Un gobernante atrapado en un sistema de signos, rituales y obligaciones que limitaban su margen de acci\u00f3n. Thomas es cuidadoso al no psicologizarlo con categor\u00edas modernas. No le atribuye dudas cristianas ni fatalismos inventados. Lo sit\u00faa en su mundo, con sus c\u00f3digos, y desde ah\u00ed muestra c\u00f3mo el encuentro con los espa\u00f1oles fue tambi\u00e9n un colapso sem\u00e1ntico: los signos dejaron de funcionar, los rituales perdieron eficacia, el lenguaje del poder se volvi\u00f3 opaco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro se sostiene, adem\u00e1s, en una atenci\u00f3n minuciosa al detalle material. Las armas, las rutas, las enfermedades, los tiempos de desplazamiento, la log\u00edstica de la guerra. Thomas entiende que la historia no avanza solo por ideas o decisiones, sino por cuerpos que se cansan, caballos que mueren, p\u00f3lvora que se acaba, epidemias que arrasan sin distinguir bandos. La viruela no es aqu\u00ed un recurso ret\u00f3rico sino un actor hist\u00f3rico decisivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese sentido,&nbsp;La conquista de M\u00e9xico&nbsp;es tambi\u00e9n un libro sobre la contingencia. Nada estaba escrito. Nada era inevitable. Cada avance pudo haberse detenido, cada alianza pudo haberse roto, cada error pudo haber sido fatal. Esa conciencia de lo fr\u00e1gil es lo que le da densidad al relato. La Conquista no aparece como destino manifiesto sino como una suma de apuestas arriesgadas que, por razones m\u00faltiples, salieron bien para un grupo reducido y de forma catastr\u00f3fica para millones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay, desde luego, l\u00edmites. Thomas escribe desde fuera y se nota. Su empat\u00eda con el mundo ind\u00edgena es real, pero mediada por fuentes mayoritariamente espa\u00f1olas. Aun as\u00ed, hace un esfuerzo honesto por leer entre l\u00edneas, por reconstruir voces acalladas, por no aceptar sin m\u00e1s la versi\u00f3n de los vencedores. No siempre lo logra, pero el intento es visible y serio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro de Hugh Thomas sirve para algo m\u00e1s que entender el siglo XVI. Obliga a pensar c\u00f3mo se construyen los relatos fundacionales, qui\u00e9n los administra y con qu\u00e9 fines. La Conquista sigue siendo un campo de batalla simb\u00f3lico porque ah\u00ed se juega la idea misma de naci\u00f3n, de culpa, de origen y de poder. Thomas no ofrece consuelo ni coartada. Ofrece complejidad. Y eso, en tiempos de consignas r\u00e1pidas, es casi un acto de resistencia intelectual. La conquista de M\u00e9xico&nbsp;no se lee para confirmar certezas. Se lee para perderlas. Y quiz\u00e1 por eso sigue siendo un libro inc\u00f3modo, necesario y, a su manera, profundamente actual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 26 de enero, 2026.- Hugh Thomas fue un historiador brit\u00e1nico de la vieja escuela, formado en Oxford, Cambridge y La Sorbona, ajeno al activismo acad\u00e9mico y convencido de que la historia se sostiene en archivos, paciencia y prosa clara. 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