{"id":101140,"date":"2025-12-08T15:48:06","date_gmt":"2025-12-08T21:48:06","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=101140"},"modified":"2025-12-08T15:48:07","modified_gmt":"2025-12-08T21:48:07","slug":"juego-de-ojos-la-mujer-que-no-acepto-el-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-la-mujer-que-no-acepto-el-silencio\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| La mujer que no acept\u00f3 el silencio"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/miguel-angel-sanches-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"300\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/miguel-angel-sanches-01.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-85179\" style=\"width:200px\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 8 de diciembre 2025.- Final del formulario<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta semana invito a conocer a una mujer que aparece en la memoria del periodismo mexicano como una figura en una fotograf\u00eda amarillenta que pocos recuerdan cu\u00e1ndo y d\u00f3nde se capt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Magdalena Mondrag\u00f3n fue reportera cuando casi no hab\u00eda reporteras, jefa de informaci\u00f3n cuando el cargo era territorio de hombres con sombrero y corbata, y maestra de periodistas cuando el pa\u00eds no sab\u00eda que necesitaba escuelas de periodismo. Su nombre sobrevivi\u00f3 porque dej\u00f3 huellas en otros, no porque buscara reconocimientos. Y en el oficio, eso vale m\u00e1s que los homenajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lleg\u00f3 al periodismo como llegan muchos, por hambre y curiosidad. Permaneci\u00f3 porque entendi\u00f3 que la palabra no solo cuenta lo que ocurre, sino que es el latir del coraz\u00f3n de un pa\u00eds. Aprendi\u00f3 pronto que al reportero nadie le regala credibilidad: se gana a codazos, a fuerza de insistir cuando la puerta se cierra y de preguntar cuando otros callan. Aquel&nbsp;DeFe&nbsp;de los a\u00f1os treinta,&nbsp;siempre desconfiado, termin\u00f3 por respetarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naci\u00f3 en Torre\u00f3n el 14 de julio de 1913, cuando la ciudad todav\u00eda era un pueblo azotado por el polvo. Curs\u00f3 la primaria y estudi\u00f3 taquigraf\u00eda y contabilidad. En 1935 tom\u00f3 el tren al Distrito Federal con un sue\u00f1o que apenas cab\u00eda en su maleta de cart\u00f3n y en la capital estudi\u00f3 literatura en la UNAM, fue mecan\u00f3grafa y correctora en la representaci\u00f3n de&nbsp;El Siglo de Torre\u00f3n&nbsp;y encontr\u00f3 un espacio en&nbsp;La Prensa, donde nadie esperaba que una mujer llegara para quedarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicen los que la conocieron que Magdalena se mov\u00eda por la redacci\u00f3n con una seguridad que desconcertaba. No era altivez, sino oficio que la blindaba contra las dudas, lujo que un periodista no puede permitirse. La vieron tomar notas en una balacera, discutir con polic\u00edas amenazantes, hacer preguntas que a otros reporteros daba verg\u00fcenza plantear. Y cuando regresaba a su&nbsp;Remington, escrib\u00eda como quien acomoda la casa despu\u00e9s de un temblor. Quitaba el ruido para dejar la historia. Su prosa ten\u00eda precisi\u00f3n, ritmo y una saludable desconfianza hacia cualquier versi\u00f3n oficial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un M\u00e9xico y en un periodismo en donde las mujeres eran decorado o excepci\u00f3n, ella se volvi\u00f3 una referencia. No por grandilocuencia, sino porque trabajaba m\u00e1s. Confiaba en la informaci\u00f3n como otros conf\u00edan en la fe. Sab\u00eda que la verdad, si es que existiera, nunca llegar\u00eda completa y que el trabajo del periodista consiste en perseguirla sin tregua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comenzaron a buscar los j\u00f3venes que se iniciaban en&nbsp;La Prensa&nbsp;y ella ense\u00f1aba sin manuales, en una peculiar pedagog\u00eda parab\u00f3lica: \u201crevise ese dato \u2026 no se crea la primera versi\u00f3n \u2026 pregunte otra vez \u2026 regrese si algo no cuadra.\u201d Ese m\u00e9todo, tan simple que peca de obvio, era en realidad una \u00e9tica. Su alumnado la sigui\u00f3 por d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e9xico la celebr\u00f3 tarde. As\u00ed es porque el periodismo es una profesi\u00f3n que envejece r\u00e1pido, agradece lento y en ese entonces era una comarca casi exclusivamente masculina. De eso dar\u00edan testimonio desde Laureana Wright hasta Sara Moir\u00f3n. Pero cuando le lleg\u00f3 el reconocimiento, Magdalena ya no necesitaba aplausos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso en ella como en esas figuras que mantuvieron vivo el periodismo cuando el pa\u00eds parec\u00eda empe\u00f1ado en extraviarse. No narr\u00f3 solo los hechos de su tiempo. Tambi\u00e9n ense\u00f1\u00f3 a mirar. Fue como una br\u00fajula en un oficio que con frecuencia pierde el norte por conveniencia o por cansancio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mediados del siglo pasado, cuando casi ninguna mujer ocupaba jefaturas editoriales, Magdalena ocup\u00f3 la direcci\u00f3n de&nbsp;La Prensa Gr\u00e1fica, el suplemento ilustrado que combinaba cr\u00f3nica, imagen y nota dura con un estilo \u00e1gil y urbano. Lo dirigi\u00f3 con la misma firmeza con la que reporteaba: revisaba pruebas, correg\u00eda pies de foto, ped\u00eda cambios de \u00faltima hora y exig\u00eda que cada imagen justificara su espacio. Quienes trabajaron con ella recuerdan que entraba al taller como si fuera su casa y que los linotipistas la respetaban porque conoc\u00eda el oficio desde la ra\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no s\u00f3lo fue reportera. Ella s\u00ed hizo realidad el sue\u00f1o que anida en casi todo periodista: escribi\u00f3 libros que mezclan memoria profesional, cr\u00f3nica y literatura. Su bibliograf\u00eda es larga y vale la pena citarla. En novela,&nbsp;Puede que l\u2019otro a\u00f1o&nbsp;(1937),&nbsp;Norte b\u00e1rbaro&nbsp;(1944),&nbsp;Yo, como pobre\u2026&nbsp;(1944),&nbsp;M\u00e1s all\u00e1 existe la tierra&nbsp;(1947),&nbsp;El d\u00eda no llega&nbsp;(1950),&nbsp;Tenemos sed&nbsp;(1954) y&nbsp;Mi coraz\u00f3n es la tierra&nbsp;(1967). En testimonio y ensayo,&nbsp;Saludo a la vida&nbsp;(1960),&nbsp;Los presidentes dan risa&nbsp;(1948),&nbsp;Cuando la revoluci\u00f3n se cort\u00f3 las alas: intento de una biograf\u00eda del general Francisco J. M\u00fagica&nbsp;(1967) y&nbsp;M\u00e9xico pelado\u2026 \u00a1pero sabroso!&nbsp;(1973). Adem\u00e1s, los libros de poemas&nbsp;Souvenir&nbsp;(1938) y&nbsp;Si mis alas nacieran&nbsp;(1960), el reportaje&nbsp;Habla un esp\u00eda&nbsp;(1962) y en teatro,&nbsp;No debemos morir&nbsp;(1940),&nbsp;Cuando Eva se vuelve Ad\u00e1n&nbsp;y&nbsp;Torbellino&nbsp;(1947),&nbsp;El mundo perdido&nbsp;(1948),&nbsp;La sirena que llevaba el mar&nbsp;(1950),&nbsp;\u00a1Porque me da la gana!&nbsp;(1953) y&nbsp;El choque de los justos&nbsp;(1964), piezas donde puso en escena, con distinta m\u00e1scara, la misma obsesi\u00f3n: justicia social, cuerpos fuera de lugar y mujeres que se atreven a desobedecer el guion.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su vida estaba ordenada alrededor de la noticia: madrugadas en vela, coberturas inesperadas, guardias en redacci\u00f3n, cierres \u00e1speros \u2026 es decir, lo m\u00e1s incompatible con la vida dom\u00e9stica tradicional de aquellos a\u00f1os en aquel M\u00e9xico. Cuando un amigo le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 no se hab\u00eda casado, respondi\u00f3 que el periodismo era un matrimonio \u2026 muy absorbente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es claro que Magdalena eligi\u00f3 la libertad antes que la comodidad. Y desde luego se neg\u00f3 a aceptar el silencio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 8 de diciembre 2025.- Final del formulario Esta semana invito a conocer a una mujer que aparece en la memoria del periodismo mexicano como una figura en una fotograf\u00eda amarillenta que pocos recuerdan cu\u00e1ndo y d\u00f3nde se capt\u00f3. Magdalena Mondrag\u00f3n fue reportera cuando casi no hab\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":101141,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[82,110,35],"tags":[],"class_list":["post-101140","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-la-opinion","category-la-opinion-columnas","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/101140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=101140"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/101140\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/101141"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=101140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=101140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=101140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}